Columnistas

Mi novela policíaca

Traté de escribirla, pero me perdí en los vericuetos de la trama, y nunca pude dar con el asesino

Carlos Arguedas R., opinión
Carlos Arguedas R., opinión

Un tímido golpe a la puerta, el sonido de algo que se deposita en el suelo, una furtiva voz… Con este lacónico comienzo basta para que el escritor belga Georges Simenon se adueñe de mí para que por un tiempo no demasiado largo se suspendan los peliagudos avatares de esta vida y penetre confiado en el ambiente tibio, oloroso a tabaco, habitualmente cargado de humedad, en el que el comisario Jules Maigret se desenvuelve con parsimonia (como eficazmente, para mi regocijo, lo encarna Jean Gabin, el gran actor del tránsito del cine mudo al cine sonoro).

A partir de ahí, sigo sus pasos sin que el comisario se inmute, testigo de su campechanía, a ratos de su cachaza, pero también de su sentido común.

Shutterstock (Shutterstock)
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