La mala noticia es que, en Costa Rica, hay más de dos millones de personas mayores de 24 años que no completaron la secundaria; eso es más de la mitad. El dato es sobrecogedor y constituye el mayor freno para aumentar nuestra productividad y bienestar. La buena noticia es que esto ha mejorado significativamente en las últimas décadas.
La situación más grave fue la que afectó a la generación de quienes hoy tenemos 40 años o más y, de los cuales, casi dos terceras partes (un 63%) no logró completar la secundaria. Les fue mucho mejor a quienes hoy van de los 25 a los 39 años, pues la proporción que se quedó sin completar el colegio bajó del 63% a un 37%. Este avance continuó con la generación siguiente, pues solo el 25% de quienes hoy tienen entre 18 y 24 años tiene pendiente completar la secundaria y seguir adelante.
Así, hemos pasado de una situación crítica a fines de los noventa, en la que la probabilidad de que una persona joven terminara el colegio era de apenas un 30%, a una situación en la que esa probabilidad subió al 75%.
El avance es real e importante, pero insuficiente. Primero, porque no basta con que 75% de las personas jóvenes completen la secundaria y vayan más allá; tenemos que aspirar a que todo el mundo lo logre.
Segundo, porque si bien el mayor avance ocurrió en zonas rurales, la brecha geográfica no se ha cerrado del todo. El pasado fue terrible: en nuestras zonas rurales, apenas el 19% de las personas que hoy tienen 40 años o más pudieron terminar el colegio. Por el contrario, el porcentaje de la población rural de 18 a 24 años que completa la secundaria ya alcanza el 70%. Pasar del 19% al 70% fue fantástico, pero sigue por debajo del 77% alcanzado en las zonas urbanas.
Tercero, porque el acceso no basta. Estos logros reflejan la importancia de recuperar la inversión educativa en infraestructura, en docentes y en programas de equidad –hoy disminuida– que fue la que permitió reducir las brechas de acceso. Pero eso no basta. Es indispensable que la mayor inclusión se traduzca en verdadero aprendizaje. Ese es nuestro gran reto: invertir en educación para completar la inclusión con creciente calidad.
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).
