Columnistas

Libertad: mucho más que un parque

Si el objetivo del gobierno es realmente mejorar la convivencia, estimular empleos productivos y frenar la epidemia de violencia que nos ahoga, debería fortalecer –y nunca recortar– programas como el del Parque La Libertad

Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación
Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación Archivo LN

Entre las causas que excluyen a las personas jóvenes de una vida sana y productiva y más bien las empujan a la vida antisocial y la delincuencia, están la ausencia de actividades deportivas, culturales y de socialización atractivas y las dificultades para formarse y conseguir un buen empleo. ¡Cuánta falta hacen espacios que combatan esos problemas y cómo hay que apreciarlos cuando los tenemos!

Uno de ellos es el Parque La Libertad. En 2007 surgió una oportunidad de oro cuando el Ministerio de Cultura y Juventud –junto con un grupo de costarricenses del sector privado– impulsó la rehabilitación de un terreno de 32 hectáreas ubicado en Patarrá, entre Desamparados, La Unión y Curridabat, donde por más de medio siglo había estado la fábrica de Productos de Concreto.

La idea era recuperar esos terrenos para convertirlos en un verdadero espacio generador de actividades lúdicas y formativas que ofrecieran a la población de esas comunidades oportunidades para socializar sanamente y formarse productivamente.

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