Entre las causas que excluyen a las personas jóvenes de una vida sana y productiva y más bien las empujan a la vida antisocial y la delincuencia, están la ausencia de actividades deportivas, culturales y de socialización atractivas y las dificultades para formarse y conseguir un buen empleo. ¡Cuánta falta hacen espacios que combatan esos problemas y cómo hay que apreciarlos cuando los tenemos!
Uno de ellos es el Parque La Libertad. En 2007 surgió una oportunidad de oro cuando el Ministerio de Cultura y Juventud –junto con un grupo de costarricenses del sector privado– impulsó la rehabilitación de un terreno de 32 hectáreas ubicado en Patarrá, entre Desamparados, La Unión y Curridabat, donde por más de medio siglo había estado la fábrica de Productos de Concreto.
La idea era recuperar esos terrenos para convertirlos en un verdadero espacio generador de actividades lúdicas y formativas que ofrecieran a la población de esas comunidades oportunidades para socializar sanamente y formarse productivamente.
Gracias a una exitosa alianza público-privada entre el Ministerio y la Fundación Parque La Libertad, donde antes solo había piedra caliza, contamos hoy con un espacio vivo y vibrante donde, cada día, cientos de personas descubren y desarrollan sus talentos y pasiones y adquieren herramientas para mejorar su vida.
Casi 500.000 visitas al año. Más de 600 egresados de siete programas de educación técnica, con una inserción laboral del 90%. Más de 60.000 niños, niñas y adolescentes en clubes educativos de STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática). Más de 60.000 personas en programas de educación para el desarrollo sostenible, formación ciudadana y gestión comunitaria ambiental. Más de 135.000 participantes en cursos de arte y cultura. Casi 30.000 personas capacitadas en emprendimiento e innovación. Más de 17.000 personas en cursos de alfabetización digital y habilidades computacionales. A eso se suma el disfrute de actividades artísticas y espectáculos circenses en comunidades como Tirrases, San Antonio, Los Guido, Ciudadela Fátima y, sí, hasta en Purral.
A casi 20 años de su fundación, el Parque La Libertad cuenta con el Centro de Tecnología y Artes Visuales; el Centro de Gestión y Educación Ambiental; la Escuela de Teatro, Danza y Circo; el Centro de Innovación y Economía Creativa; el Laboratorio Textil y de Diseño Sostenible; el Laboratorio de Experimentación y Prototipado; el Programa de Vejez Activa y hasta proyectos como Fogón Futuro, con su estrategia nacional de gastronomía para fortalecer la cocina costarricense como patrimonio cultural y motor de desarrollo.
El Parque ha sido un éxito por donde se le mire. Por eso es tan difícil entender por qué el Ministerio de Cultura y Juventud y el Ministerio de Hacienda insisten en arruinar este proyecto cercenando su presupuesto. Es absurdo. Es lo contrario de lo que debieran hacer.
Si el objetivo del gobierno es realmente mejorar la convivencia, estimular empleos productivos y frenar la epidemia de violencia que nos ahoga, junto al fortalecimiento de las políticas de seguridad y justicia, debiera fortalecer –y nunca recortar– programas como el del Parque La Libertad, que es mucho más que un parque.
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).
