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La vida es ahora: la lección que los perros nunca olvidan

Ellos no viven atrapados en pensamientos constantes sobre el pasado o el futuro. No pasan horas reviviendo discusiones, preocupándose por lo que vendrá o imaginando versiones alternativas de sus vidas. Simplemente, habitan el momento

Perro acostado en sillón de casa
Perro acostado en sillón de casa Aimée Leslie
Perro acostado en sillón de casa
Hay algo en los perros que parece acercarse muchísimo a lo que los seres humanos más anhelamos recibir: amor sin condiciones. (Aimée Leslie/Cortesía)

Los perros nos acompañan desde hace miles de años. Mucho antes de las ciudades, antes de la agricultura e incluso antes de muchas de las estructuras sociales que hoy conocemos. Dicen que fueron lobos menos temerosos los que comenzaron a acercarse a los campamentos humanos en busca de alimento. Con el tiempo, ambos aprendimos a convivir.

Ellos desarrollaron una extraordinaria capacidad para leernos. Nosotros, una profunda necesidad de sentirnos acompañados. Y así comenzó una de las relaciones más antiguas y exitosas entre especies distintas.

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