Columnistas

Cada beca perdida, una oportunidad para el crimen

Nuestro país vive una crisis que combina violencia criminal, exclusión social y debilitamiento institucional. El narcotráfico no crece únicamente por capacidad armada; crece donde el Estado pierde presencia social

Joven adolescente en delincuencia esposado, con esposas, detenido, capturado
Un adolescente sin acceso a educación de calidad, sin espacios seguros, sin apoyo psicológico y sin expectativas laborales queda más expuesto a un ambiente amenazante. Shutterstock
Joven adolescente en delincuencia esposado, con esposas, detenido, capturado
Un adolescente sin acceso a educación de calidad, sin espacios seguros, sin apoyo psicológico y sin expectativas laborales queda más expuesto a un ambiente amenazante. (Shutterstock/Foto)

Entre 2021 y 2025, Costa Rica dejó de verse únicamente como un país golpeado por problemas económicos o fiscales y comenzó a enfrentarse a una realidad más dura: la muerte violenta y prematura de adolescentes y jóvenes.

Homicidios, suicidios y accidentes de tránsito se consolidaron como algunas de las principales causas de muerte entre personas de 10 a 19 años y de 20 a 30 años, lo que revela una crisis social profunda que no puede analizarse solo desde la seguridad pública.

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