Columnistas

La porfiada recesión democrática

Tanto en países desarrollados como emergentes, amenazas populistas contaminan los entornos y los sistemas políticos se baten a la defensiva

En los albores de un nuevo año, la humanidad se debate entre miserias sin visos de soluciones. En el tercer año de pandemia, 37 después de la primera conferencia sobre cambio climático y 33 de la caída del muro de Berlín con comienzo de la globalización, cada progreso llegó con desafíos desatendidos. De una crisis pasamos a la siguiente sin haber resuelto la anterior, en busca de respuestas políticas. Pero no llegan.

Estamos en un momento crucial, cuando cada paso en falso nos acerca al abismo. En medio de redundancia de ruidos disonantes, seguimos sordos. Un día más nos parece suficiente. No lo es. Necesitamos futuro previsible, que no tenemos. Entre tanta incertidumbre, la crisis política generalizada resume la angustia civilizatoria.

El trance que vivimos no es el dilema de una corriente política, sino una crisis de sistema. Tanto en países desarrollados como emergentes, amenazas populistas contaminan todos los entornos y los sistemas políticos se baten a la defensiva. Esa recesión democrática es la piedra angular resquebrajada de los cimientos de nuestra civilización.

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