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La patada, la humillación y la redención de David Beckham

Hay derrotas que humillan. Pero hay otras que, si uno soporta quedarse dentro del dolor sin huir, terminan quemando lo que sobra: el orgullo inútil, la reacción fácil, la necesidad de probarle cosas al mundo

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David Beckham, en Old Trafford, en Inglaterra, 2001
La redención de Beckham no llegó en un mundial. Llegó después, en Old Trafford. Minuto 93. Inglaterra al borde del abismo. Grecia lo estaba dejando fuera. (Archivo LN/Foto)







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