Columnistas

La obsolescencia de la guerra

¿Será la guerra el estado natural del ser humano, como lo suponía Kant?

La Conferencia Mundial sobre Ciencia se celebró en Budapest en 1999, por cierto, bien representada por varios científicos y académicos costarricenses, reunidos con el mandato de acercar la ciencia y sus beneficios a la sociedad.

Al final se firmó la Declaración sobre la Ciencia y el Uso del Saber Científico, donde se plasma la propuesta de celebrar un día para pensar en la ciencia como promotora de la paz y el desarrollo. En el 2001 se declaró el 10 de noviembre Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo.

Hoy resulta muy propicia esta efeméride, especialmente, en momentos cuando nos acecha de nuevo el espectro de la guerra desde la invasión rusa a Ucrania. Vemos por cable los bombardeos a mansalva sobre la población civil, heridos, muertos y destrucción de infraestructura en muchas ciudades. Además, en su desesperado ajedrez, el líder ruso, luego de “lograr” dos adhesiones más a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), amenazó con el uso de armas nucleares; una pesadilla como la de hace más de medio siglo, durante la crisis de los misiles en Cuba.

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