Columnistas

La nación de los canguros

El profesor de bioética Peter Singer nos plantea el dilema del país de los canguros: la expansión de las fronteras de la civilización, el aprovechamiento de la tierra y la forma como vemos a otras especies.

Peter Singer
Peter Singer

MELBOURNE – El canguro rojo (el mayor de todas las especies de canguro) es el animal nacional de Australia. Hay canguros en el escudo de armas del país, en las monedas, en los uniformes deportivos y en los aviones de la aerolínea australiana más popular. Si salgo de excursión y veo a estos magníficos animales a los saltos por el campo australiano, no puedo dejar de sentir que estoy en un país único, provisto de una flora y fauna distintiva. Pero como demuestra un documental reciente, internacionalmente aclamado, para el que me entrevistaron, El canguro: una historia de amor-odio, la relación de Australia con los canguros tiene un costado mucho más oscuro.

Cada año, los cazadores matan a millones de canguros (nadie sabe exactamente cuántos), en la matanza comercial de fauna terrestre más grande del mundo. Los gobiernos de los estados de Australia emiten cuotas de caza que, en años recientes, permitieron matar a más de cinco millones de canguros; pero esas cuotas no son un indicador fiable de la cantidad real de muertes. Por un lado, algunas quedan sin usar, así que puede ser que la cantidad de canguros muertos no llegue a cinco millones. Pero, por otro lado, no se cuenta a los cientos de miles de cachorros que todavía están en el marsupio cuando se mata a la madre, quienes también morirán indefectiblemente. Además, nadie sabe a cuántos canguros se mata ilegalmente por fuera del sistema de cuotas.

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