Columnistas

La muerte del ideal romántico

El lenguaje soez característico del reggaetón lo torna corruptor de toda aspiración de beneficio cultural.

Fernando Zamora
Fernando Zamora

El elegante salón de columnas de mármol le hacía marco a aquella noche especial. Un exclusivo hotel de la ciudad albergaba la graduación colegial de una de las distinguidas instituciones educativas de la nación.

Ellos, de estricta etiqueta oscura; ellas, luciendo sus vestidos para la ocasión, los cuales combinados generaban una vistosa paleta de efectos multicolores. Tras el ceremonial solemne, se inicia la alegre celebración. Al centro del escenario, no falta la esfera de espejos, artefacto que se popularizó en las discotecas neoyorquinas de la década de los 80 del siglo pasado e impuso al mundo el estilo “disco”, con el cual los jóvenes estadounidenses de entonces dieron el tiro de gracia final a la corriente hippie, que caracterizó los años 1960 y parte de los 1970.

Pero esta vez la música salida de la discoteca móvil, término desactualizado, por cierto, pues hoy las móviles digitales de sonido ya no utilizan discos, correspondía a un género diferente. Lo que a todo decibel se oía era una suerte de declamación rimada, acompañada únicamente con un ritmo de fondo fuerte y cadencioso, que se ha popularizado por doquier en las frecuencias radiofónicas para adolescentes.

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