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La independencia del juez es una garantía ciudadana

Un juez que puede ser removido fácilmente por una mayoría ordinaria corre el riesgo de decidir según intereses políticos y no jurídicos

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Gustavo Román, jueces, justicia Archivo LN
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En las democracias, se quieren jueces que solo se postren ante la ley y no ante ninguna autoridad humana, ni siquiera la de la opinión pública. (Shutterstock/Shutterstock)

La independencia del juez es una garantía ciudadana que, en el caso de los magistrados o jueces supremos, se refuerza aún más. Les garantiza a los ciudadanos que la persona en el cargo va a decidir los delicados asuntos que deba juzgar solamente conforme a derecho y de acuerdo con su conciencia; que, a la hora de resolver, no va a temer volverse incómodo para el partido X o el Y, pensando en que podrían influir para quitarlo del cargo.

Dicho en sencillo: un juez sin estabilidad en el cargo no es independiente, y un juez no independiente es algo malo para la ciudadanía en general; algo que solo pueden desear quienes tienen el “sartén por el mango” y aspiran a mangonearlo.

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