El viernes asumió como nueva presidenta de la República doña Laura Fernández. Aunque no voté por ella ni por sus diputaciones, como mujer –y, sobre todo, como alguien que ha luchado durante más de 40 años por el empoderamiento femenino–, debo decir que me alegra que, por segunda vez en la historia del país, una mujer dirija los destinos de Costa Rica.
A su nombramiento se suman los de doña Yara Jiménez como presidenta de la Asamblea Legislativa; doña Eugenia Zamora, como presidenta del Tribunal Supremo de Elecciones; doña Marta Acosta, como contralora general de la República; doña Patricia Solano, como presidenta de la Sala Tercera del Poder Judicial, y doña Angie Cruickshank, como defensora de los Habitantes. Además, por primera vez en la historia, hay un mayor número de curules ocupadas por mujeres. Espero que este hito marque un cambio significativo para nuestra patria y para la agenda de los temas de mujer.
Debemos avanzar en la lucha contra la desigualdad salarial por igual trabajo y equilibrar la pirámide laboral y de responsabilidades. Diversos estudios insisten en que al menos un 30% de participación femenina genera cambios positivos en todos los indicadores, incluida la rentabilidad, pero en las juntas directivas, gerencias y presidencias, la representación femenina continúa siendo insuficiente.
La discriminación comienza desde la forma en que se nos evalúa: a las mujeres se nos juzga por el desempeño, mientras que a los hombres se les valora por su potencial.
Ojalá que la presencia de tantas mujeres líderes impulse políticas de apoyo a las mujeres, especialmente en materia de cuido, para que quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad puedan incorporarse al mercado laboral, capacitarse y acceder a mejores oportunidades e ingresos.
Igualmente relevante es fortalecer los programas de combate a la violencia contra las mujeres. Hay que frenar los femicidios, las violaciones y las agresiones. Ahora que tanto se habla de reforma judicial, debería ocupar un lugar prioritario la revisión de los procesos relacionados con la atención de delitos –especialmente sexuales– cometidos contra mujeres y menores de edad.
Con optimismo, espero ver cambios en la dirección descrita.
nmarin@alvarezymarin.com
Nuria Marín Raventós es politóloga.