Columnistas

La cuenta regresiva

Erró Putin al invadir Ucrania y falló su cálculo de una victoria fácil. También fracasaron los pronósticos occidentales de aplastar a Rusia con sanciones

¡Que hablen los cañones! Ninguna otra voz debe escucharse. Quien clame por la paz es sospechoso. Al Papa se le llama “putiniano” por hablar de dos imperios. El plan chino de paz se mira con suspicacia. Se alega responder a intereses propios. ¡Vaya delito beneficiarse de la paz! En tanto, cada día que pasa se ensombrecen más los cielos.

Desde Ucrania, la oscuridad se extiende sobre todos los panoramas, y si la sombra todavía no la tenemos encima, si esta insensata guerra sigue, no tardaremos en percatarnos de cuánto nos afecta. Es una insensatez verla bajo el prisma del castigo de Putin o la derrota de Rusia. Es ingenuo ignorar que el mismo destino humano está en la picota.

Es controvertido el relato histórico de los orígenes del conflicto. No por eso deja de estar cargado de consecuencias imprevisibles. Desde versiones impugnadas entre bandos enfrentados, sus raíces llegan hasta la caída del muro de Berlín y la gestión fallida de las perspectivas de paz duradera que ahí se abrieron.

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