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La batalla en Hungría no termina con Orbán

Que el sistema iliberal de Hungría haya perdurado 16 años no se debió solamente a la represión y a una política de forzar límites, sino también a que satisfacía una demanda social duradera de xenofobia, jerarquías y política divisiva

(FILES) This file photo taken on December 12, 2019 shows Hungary's Prime Minister Viktor Orban during the European Union Summit at the Europa building in Brussels. - The European Union on Wednesday, September 30, 2020 criticised Hungary and Poland in a report on democratic standards across the bloc, as tensions soar between Brussels and Budapest. (Photo by Aris Oikonomou / AFP)
(FILES) This file photo taken on December 12, 2019 shows Hungary's Prime Minister Viktor Orban during the European Union Summit at the Europa building in Brussels. - The European Union on Wednesday, September 30, 2020 criticised Hungary and Poland in a report on democratic standards across the bloc, as tensions soar between Brussels and Budapest. (Photo by Aris Oikonomou / AFP) ARIS OIKONOMOU
Formado en la Universidad de Oxford con una beca financiada por George Soros, Viktor Orbán se volvió contra el orden liberal con una claridad y coherencia que pocos de sus homólogos pudieron igualar. (ARIS OIKONOMOU/AFP)

La victoria decisiva de la oposición húngara contra el partido Fidesz del primer ministro Viktor Orbán generó alivio en todo el mundo democrático. Tras obtener supermayoría constitucional, el partido de centroderecha Tisza y su líder, Peter Magyar, están en condiciones de desmantelar el control sobre las instituciones estatales que ejerció Orbán durante 16 años. Pero la parte más difícil será lidiar con la demanda pública de gobierno iliberal en la que se basó.

El éxito de Tisza demuestra que incluso un régimen arraigado puede ser vencido en las urnas, contra la captura de las instituciones, el control de los medios y la ingeniería electoral. Es un resultado importante, porque la Hungría de Orbán siempre fue más que un fenómeno nacional: fue una prueba de concepto para la nueva derecha global y demostró la viabilidad en Occidente de una política contraria a los derechos humanos y a la igualdad.

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