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IA en las aulas: mucho uso, poca política

No existen lineamientos públicos sobre cómo integrar la IA en el aula, ni mecanismos de evaluación sobre su impacto en el aprendizaje o en el bienestar emocional del estudiantado

Andrés Fernández Arauz, economista
Andrés Fernández Arauz, economista Canva

La inteligencia artificial (IA) ya es parte de la vida cotidiana. Pero no impacta a todas las personas por igual. El nuevo Informe sobre Desarrollo Humano 2025 del PNUD dedica un capítulo completo a examinar cómo esta tecnología afecta de forma distinta según la etapa de vida: niñez, adolescencia, adultez o vejez. Y advierte: los sistemas públicos aún no están preparados para gobernar sus riesgos ni aprovechar sus oportunidades.

En el caso de niños y jóvenes, la advertencia es clara: existe una “fragmentación institucional” que impide una respuesta coordinada. Mientras los estudiantes adoptan, cada vez con más rapidez, herramientas basadas en IA, los Estados –y particularmente los sistemas educativos– llegan tarde y sin un marco ético ni pedagógico robusto.

De acuerdo con el informe, en 21 países, el 42% de los estudiantes usa IA más de una vez por semana; solo el 13% nunca la ha usado. La mayoría lo hace para entretenimiento y educación, pero sin orientación docente ni criterios claros sobre calidad, sesgos o privacidad.

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