Columnistas

Honrar a padre y madre

Por fin acabó el repechaje y nos acompañó la fortuna. Vaya si lo hizo. Ahora dicen que vamos para Qatar y no sé por qué, si de allí venimos. Pero esto es lo de menos.

Me conmovió el gesto del futbolista que cuando el partido terminó invadió la gradería para abrazarse con su padre. Lo acostumbrado es que la invasión sea en sentido contrario, lo que se invade es la cancha. Que haya sido al revés algo dice de nuestro modo de ser. Vamos a contrapelo de lo que suele ocurrir en otras partes. Y como con el repechaje, por lo general nos ha ido bien.

Soy de lágrima fácil. Tanto que, para poner un ejemplo, podría suscribir sin reservas aquello de que no hay nada de malo en llorar con una película: si no te hace llorar una película, nada puede hacerte llorar. Lo traigo a colación a propósito de lo que sentí con esto de la invasión, que me ha tenido cavilando desde que sucedió.

Fue un gesto no solo desusado sino necesario, dictado por la ancestral virtud de honrar a padre y madre, algo mucho más profundo que el sentido estrecho de esas palabras. Un mentís a quienes piensan que esto ya no se usa, que cosas así no pasan. Y lo hizo un aguerrido joven que acaba de dejar los veinte años, menos que un millennial, indiferente con los que pueden tomar esto como una cursilería.

Una lección hermosa y oportuna en los días que corren, no una travesura, apenas destacada si se la compara con la abrumadora difusión de los sórdidos escándalos mediáticos, uno no sabe si viscerales o comerciales, que actualmente protagonizan actores, cantantes y hasta futbolistas, todos ellos estrellas ejemplares del espectáculo.

Me doy cuenta de que las emociones envejecen de prisa. Lo hacen especialmente las que se originan en hechos deportivos. Esto no quita que haya un sustrato de sentimentalidad latente, dispuesta a expresarse a la menor provocación, que produce manifestaciones como las que siguieron al final del partido, cuando ya no había nada que temer.

Pero de esta característica volatilidad del acontecimiento deportivo no está nada mal rescatar episodios como el de nuestro futbolista, conservar en la memoria su carrera hasta la gradería y el abrazo filial del que fuimos testigos.

carguedasr@dpilegal.com

Carlos Arguedas Ramírez fue asesor de la presidencia (1986-1990), magistrado de la Sala Constitucional (1992-2004), diputado (2014-2018) y presidente de la Comisión de Asuntos de Constitucionalidad de la Asamblea Legislativa (2015-2018). Es consultor de organismos internacionales y socio del bufete DPIlegal.

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