Columnistas

Hay un futuro mejor para Nicaragua

Tengamos la esperanza de que el diálogo permita encontrar una salida pacífica a la terrible situación que se vive en las calles de Nicaragua.

Óscar Arias
Óscar Arias

La Asamblea Legislativa declaró el 7 de agosto el Día de la Paz Firme y Duradera. Para la generación que vivió aquella época, que respaldó nuestros esfuerzos por lograr la firma del Plan de Paz, esta fecha será un aviso que por siempre señalizará aquellos años de dolores y de sueños. Para los presidentes centroamericanos que protagonizamos ese esfuerzo, es un gesto más de la gratitud de un pueblo que reconoce, en la paz, la más hermosa herencia.

Pero esta declaratoria es, quizás, más importante para las personas jóvenes, para las nuevas generaciones. Porque ningún costarricense de más de 40 años necesita que le recuerden los horrores de la guerra. Ninguno necesita que le describan los desfiles de ataúdes porque los vio en los noticiarios. Ninguno necesita que le cuenten sobre las olas de migrantes y desplazados porque los conoció en persona. Ninguno necesita que le relaten el sonido de la metralla, el humo después de un tiroteo, el rostro de las madres que buscan a sus hijos entre los muertos alineados en el suelo, descomponiéndose al aire libre.

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