Columnistas

Enfoque: El viento y las palabras

La convivencia civilizada entre seres que desconfían de personas extrañas sería imposible sin una mínima dosis de confianza en las palabras ajenas

EscucharEscuchar

A las palabras se las lleva el viento, decimos cuando filosofamos sobre una promesa rota o juzgamos la ingenuidad de quien creyó en juramentos de lealtad o amor, reflexión que seguimos con un «fulano se fue de pollo», como sentencia final: el bruto no se cubrió las espaldas con una garantía a cambio.








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.