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El sesgo mediático y la censura digital:¿quién controla la narrativa democrática?

La historia reciente ha demostrado que, incluso cuando se intenta callar al pueblo, este termina hablando más fuerte en el único lugar donde todavía su voz cuenta: las urnas

El escándalo de la 'laptop' de Hunter Biden, censurado por Twitter y Facebook días antes de las elecciones de 2020, fue más que un error: fue una muestra del poder que tienen las plataformas de información para moldear la opinión pública.
El escándalo de la 'laptop' de Hunter Biden, censurado por Twitter y Facebook días antes de las elecciones de 2020, fue más que un error: fue una muestra del poder que tienen las plataformas de información para moldear la opinión pública.

La democracia moderna se sostiene sobre la premisa de que los ciudadanos tienen acceso a información veraz, plural y libre de manipulación. Pero en la última década, esta premisa se ha visto gravemente comprometida en Estados Unidos por una alianza de facto entre los principales medios de comunicación y las grandes plataformas digitales, alineadas en su mayoría con una visión progresista del mundo.

Durante el periodo 2016–2024, medios como CNN, MSNBC, The Washington Post y The New York Times, junto con gigantes tecnológicos como Google, Meta y Twitter (antes de su adquisición por Elon Musk), aplicaron políticas editoriales y algoritmos que favorecieron sistemáticamente al Partido Demócrata. Mientras tanto, voces conservadoras, cristianas, provida o simplemente críticas del progresismo cultural, fueron marginadas, censuradas o desmonetizadas.

Lo que empezó como una inclinación editorial se convirtió, en muchos casos, en una maquinaria de silenciamiento. El escándalo de la laptop de Hunter Biden, censurado por Twitter y Facebook días antes de las elecciones de 2020, fue más que un error: fue una muestra del poder que tienen estas plataformas para moldear la opinión pública. El New York Post fue bloqueado por publicar la historia, que años después fue verificada por los mismos medios que entonces la tachaban de desinformación.

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