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El país que denuncia pero no castiga los delitos ambientales

El principal desafío no es denunciar, sino lograr que las resoluciones se cumplan y generen un impacto real en el ambiente

A mediados de diciembre el sistema de Areas de Control con mapas satelitales reduce tala ilegal en el país. Conservación inspeccionó un aserradero en Guápiles, Limón y encontró esta madera sin permisos de tala y detalles de su procedencia. Foto de Juan José Jiménez
A mediados de diciembre el sistema de Areas de Control con mapas satelitales reduce tala ilegal en el país. Conservación inspeccionó un aserradero en Guápiles, Limón y encontró esta madera sin permisos de tala y detalles de su procedencia. Foto de Juan José Jiménez
Los recursos naturales cuya afectación se denuncia con mayor frecuencia se concentran en el ámbito forestal. Un caso es la tala ilegal.

Las denuncias ambientales –como, por ejemplo, las relativas a la invasión de áreas de protección de cuerpos de agua, la afectación de humedales y manglares, la contaminación del recurso hídrico y del aire, el resguardo de especies de vida silvestre y forestales, los desarrollos de infraestructura al margen de los requisitos legales, la minería irregular, la aprobación de planes reguladores o los cambios normativos regresivos– deben ser conocidas y tramitadas por diversos órganos y entidades de naturaleza administrativa y jurisdiccional.

Se trata de actos que, en muchos casos, afectan directamente las regulaciones destinadas a garantizar el derecho humano a un ambiente sano. No es casual que múltiples casos hayan recibido atención mediática por su gravedad y por sus impactos actuales o potenciales sobre el entorno.

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