Columnistas

El país de las dos burbujas

Necesitamos romper las burbujas antes de que ellas nos rompan el país

Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación
Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación Archivo LN

Yo vivo en una burbuja pequeña. Es la burbuja de ese 20% de los ticos que, según la encuesta del CIEP, no vimos con buenos ojos al gobierno del presidente Chaves y tenemos muchos temores sobre el que recién inicia. Enfrente, una gran burbuja del 60% de los ticos tiene una imagen positiva de Chaves, del chavismo y de su gobierno. A los de la burbuja pequeña, reconozcámoslo, nos cuesta entender esto.

Sin duda, hay cosas que, desde hace rato, han estado mal en Costa Rica –en particular, el aumento en la desigualdad– y que justifican el enojo con la política. Pero lo cierto es que muchas cosas han estado bastante bien, y eso también ha sido fruto de esa tan mal vista política. Ver lo malo no nos prohíbe ver lo bueno.

La gran divergencia y animosidad entre burbujas tiene también su raíz en una narrativa pesimista, destructiva y antipolítica que se dedicó, por décadas, a denigrar a la política en general y a cualquier persona que participara en ella. Todos éramos ineptos; todos, corruptos. Esto contó con la complicidad de cierto tipo de prensa ¿canalla? y también de cierto tipo de políticos dizque puritanos que quisieron arroparse con esa narrativa para terminar, irónicamente, devorados por ella.

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