Yo vivo en una burbuja pequeña. Es la burbuja de ese 20% de los ticos que, según la encuesta del CIEP, no vimos con buenos ojos al gobierno del presidente Chaves y tenemos muchos temores sobre el que recién inicia. Enfrente, una gran burbuja del 60% de los ticos tiene una imagen positiva de Chaves, del chavismo y de su gobierno. A los de la burbuja pequeña, reconozcámoslo, nos cuesta entender esto.
Sin duda, hay cosas que, desde hace rato, han estado mal en Costa Rica –en particular, el aumento en la desigualdad– y que justifican el enojo con la política. Pero lo cierto es que muchas cosas han estado bastante bien, y eso también ha sido fruto de esa tan mal vista política. Ver lo malo no nos prohíbe ver lo bueno.
La gran divergencia y animosidad entre burbujas tiene también su raíz en una narrativa pesimista, destructiva y antipolítica que se dedicó, por décadas, a denigrar a la política en general y a cualquier persona que participara en ella. Todos éramos ineptos; todos, corruptos. Esto contó con la complicidad de cierto tipo de prensa ¿canalla? y también de cierto tipo de políticos dizque puritanos que quisieron arroparse con esa narrativa para terminar, irónicamente, devorados por ella.
A eso se sumó –como en muchos países– el auge de un liderazgo populista, autoritario, malcriado y ofensivo que, según sus seguidores más duros, “dice las cosas como son...” (como son vistas desde su burbuja).
Necesitamos romper las burbujas antes de que ellas nos rompan el país, y eso pasa por reconocer dónde estamos. El nuevo gobierno de Laura Fernández ganó justa y holgadamente, tiene mayoría legislativa y no arranca con la finca encharralada –como alguien arguyó alguna vez–, sino con un terreno que, cierto o no, ellos mismos celebran como sembrado y listo para cosechar.
Yo –a pesar de mis dudas– deseo que les vaya bien porque, cuando al gobierno le va bien, le va bien al país. Y también porque tal vez, si al gobierno le va bien, eso les ayude a respetar la oposición y abandonar la retórica de confrontación, ataque y ofensa que tanto daño nos está haciendo. ¿Será, o seguiremos en burbujas?
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).