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El oficialismo tiene confundidas a las oposiciones

El oficialismo se presenta, simultáneamente, como el abanderado de la continuidad y del cambio, abraza los dos al mismo tiempo. Algo así como: ‘Vote por los mismos para que haya cambio verdadero’

Jorge Vargas Cullell es sociólogo, director del Programa Estado de la Nación.
Jorge Vargas Cullell es sociólogo, director del Programa Estado de la Nación.

El oficialismo ha planteado un acertijo político que confunde a las fragmentadas oposiciones y las tiene manoteando aire sin pegar bulto. Descifrarlo es para ellas urgente, pues queda poco tiempo para captar a las y los indecisos. Y, si no encuentran respuesta, muchos se inclinarán por el voto útil, que aumenta las probabilidades de un triunfo del oficialismo en primera ronda.

Esbozo este acertijo así: las elecciones presentan, por lo general, una disyuntiva entre continuidad y cambio. La continuidad, el partido en el gobierno, dice “voten por nosotros para seguir con las buenas cosas que hacemos por ustedes”. Los abanderados del cambio, los opositores, argumentan: “Es hora de echar a esos inútiles y rescatar al país”. Unos procuran convencer de que vale la pena seguir con los mismos y otros, que hay que darles una patada en el trasero. Y, como el oficialismo siempre tiene cola que le majen, su posición es más difícil que la de los críticos, pues defenderse cuesta más que atacar.

El oficialismo de turno modificó esta ecuación. Se presenta, simultáneamente, como el abanderado de la continuidad y del cambio, abraza los dos al mismo tiempo. Algo así como: “Vote por los mismos para que haya cambio verdadero”. Un relato potente y circular, apoyado por un aparato mediático que lo machaca un día sí y otro también, de manera que la gente, por repetición, lo crea.

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