Columnistas

El fútbol es nuestra metáfora nacional

Siempre podemos acudir a glorias pasadas para excusarnos: que hemos ido seis veces al Mundial y fuimos octavos en el 2014. Desde que se inventaron las excusas, el vago trabaja

Jorge Vargas Cullell es sociólogo, director del Programa Estado de la Nación.
Jorge Vargas Cullell es sociólogo, director del Programa Estado de la Nación.

La mediocridad del fútbol masculino de primera división en Costa Rica es una buena metáfora del país que hemos llegado a ser. Repasemos los fríos números: en nuestro campeonato, el superlíder ha obtenido 20 puntos en 11 partidos, una pírrica cosecha de apenas 60%. Ha empatado o perdido casi tantas veces como ha ganado. Del segundo al cuarto lugar, las estadísticas son casi iguales. Van atrás por haber jugado un partido menos. Y, si todavía no lloran a moco tendido, vean esto: el sexto y sétimo lugar de la tabla, con menos del 40% de los puntos, están a un estornudo de los líderes, cuatro o cinco puntos atrás. Ganan un par de mejengas y a celebrar la hazaña de ser punteros.

En las principales ligas europeas, los líderes tienen rendimientos superiores al 80%. Lideran porque ganan, no por un colocho de resultados. En Argentina, Brasil y México, la tasa de éxito es superior al 70% y hay una gran distancia entre líderes y media tabla.

Pero, me dirán, ¿qué importa ese flojo rendimiento si la gente sigue igual de enfiebrada; celebra los campeonatos como si fueran títulos mundiales y recicla los chistes de siempre entre saprissistas y liguistas? ¿Qué importa que los equipos líderes ticos la vean fea en Belice y Nicaragua, “bastiones” del buen fútbol? Al final, todos felices con la misma película año con año, pues a público poco exigente, espectáculo mediocre. Y ahí está el detalle: la yunta entre medianía y resignación.

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