Columnistas

El control del canal de Panamá

La pregunta es cómo Panamá navegará entre las corrientes de estas potencias para proteger su soberanía y su papel esencial en el comercio mundial

PAN05. CIUDAD DE PANAMÁ (PANAMÁ), 20/01/14.- Vista del edificio de la administración del Canal de Panamá hoy, lunes 20 de enero de 2014, en Ciudad de Panamá. El consorcio de empresas constructoras encargadas de las obras de ampliación del canal de Panamá han descartado de momento la paralización, al cumplirse hoy la fecha en la que había advertido que suspendería de las obras.
EFE/Alejandro Bolívar
PAN05. CIUDAD DE PANAMÁ (PANAMÁ), 20/01/14.- Vista del edificio de la administración del Canal de Panamá hoy, lunes 20 de enero de 2014, en Ciudad de Panamá. El consorcio de empresas constructoras encargadas de las obras de ampliación del canal de Panamá han descartado de momento la paralización, al cumplirse hoy la fecha en la que había advertido que suspendería de las obras. EFE/Alejandro Bolívar Alejandro Bolivar

El presidente Donald Trump planteó en su discurso inaugural que Estados Unidos debería retomar el control del canal de Panamá, argumentando que su devolución en 1999 había sido un error estratégico. Al mandatario estadounidense le preocupan dos cosas: la operación de empresas chinas de puertos en las puntas del Canal y la magnitud de las tarifas que se cobran a los buques que utilizan la vía. Estas manifestaciones reabren debates históricos y políticos sobre la soberanía panameña y su desenlace impactará el balance de fuerzas de China y Estados Unidos en relación con América Latina.

Desde su inauguración en 1914, el canal de Panamá ha sido una de las obras de ingeniería más impresionantes del mundo. Su importancia puede ser entendida en el contexto de la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, principios clave de la política exterior estadounidense en el siglo XIX e inicios del XX. La Doctrina Monroe buscaba evitar la intervención de potencias europeas en el hemisferio occidental, mientras que el Destino Manifiesto justificó la expansión territorial de Estados Unidos como un deber histórico. La construcción y posterior control del canal de Panamá encajaron en esta visión estratégica, lo que consolidó a Estados Unidos como la principal potencia del continente y garantizó su influencia en el comercio global.

Concebido inicialmente por Francia, la construcción del Canal enfrentó desafíos insuperables debido a enfermedades tropicales y problemas técnicos que llevaron al colapso del proyecto. Posteriormente, Estados Unidos retomó la construcción en 1904, empleando tecnologías innovadoras y estrategias de salud pública que permitieron completar el paso de 80 kilómetros que conecta los océanos Atlántico y Pacífico. Este canal no solo ha facilitado el comercio mundial, sino que también ha sido un símbolo de poder geopolítico, militar y económico durante más de un siglo.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌