Columnistas

El caos épico de Donald Trump

Podría decirse que Trump habita una cámara insonorizada, a prueba de opiniones contrarias que pudieran frenar sus instintos, los cuales suponen un riesgo global

Primer plano de Donald Trump, caricaturización, caricatura
Primer plano de Donald Trump, caricaturización, caricatura Shutterstock
Primer plano de Donald Trump, caricaturización, caricatura
En su filme a lo Marvel, los muertos y víctimas colaterales no tienen la menor importancia. (Shutterstock/Imagen)

FIRMAS PRESS.- El presidente estadounidense, Donald Trump, se imagina más como un personaje sobrehumano de la saga Marvel que como un jefe de Estado. Esta hinchada autopercepción forma parte de su personalidad narcisista y transaccional, en la que “el Yo” suprime cualquier consideración hacia los otros que no incluya el beneficio personal para el magnate neoyorkino.

Estas inquietantes características ya estaban presentes desde sus tiempos como empresario y afloraron en la primera campaña presidencial de 2016, de la que salió victorioso contra la demócrata Hillary Clinton. En aquella época, se conocieron audios en los que, en presencia de otros hombres que le reían sus gracias, Trump se jactaba de que, por ser un tipo poderoso, podía “agarrar” a las mujeres por sus partes íntimas (él empleó un término grosero que no reproduciré en este texto) sin sufrir consecuencias. Se sentía impune entonces y continúa percibiéndolo así en su segundo mandato, trasladando la imagen impúdica con las mujeres a su relación con otras naciones, convencido de que también puede agarrarlas por donde quiera cuando se le antoje.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌