Columnistas

Desafíos para Latinoamérica en tiempos de turbulencia

Las victorias electorales en el 2022 son la expresión de una creciente hegemonía de la insatisfacción social

El 2022 dejó el paisaje político de América Latina pintado de rosa. Sería un gran equívoco deducir de las victorias electorales de los partidos de izquierda, desde Chile y Colombia hasta Brasil y Perú, que los pueblos latinoamericanos hicieron un viraje ideológico. Este giro hacia partidos de rechazo al statu quo fue, más bien, expresión de la creciente hegemonía de la insatisfacción social.

Lo anterior se reveló también en Europa. Ahí el movimiento electoral tomó un rumbo opuesto, con un reforzamiento de la derecha. Pero esa progresiva dominancia reaccionaria también expresa un hastiado descontento con la institucionalidad imperante.

Fueron movimientos pendulares, en sentido contrario de las fuerzas dominantes a los dos lados del Atlántico. Por doquiera avanza la desigualdad, crece la pobreza, se agudizan los contrastes territoriales, se deteriora la educación pública, en fin, el futuro de grandes mayorías es cada vez más incierto. Ni Europa va a la derecha, ni Latinoamérica va hacia la izquierda. Es la democracia la que está en la picota.

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