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Baja inflación no es lo mismo que mayor bienestar (y prueba de ello es Costa Rica)

Los hogares más pobres destinan hasta un 40% de su gasto a alimentos, un rubro que sigue aumentando por encima del promedio. Para ellos, la inflación ‘baja’ no es tan baja

Andrés Fernández Arauz, economista
Andrés Fernández Arauz, economista Cortesía: Andrés Fernández Arauz

Costa Rica atraviesa una situación poco común: inflación cercana a cero –e incluso negativa– durante meses. A primera vista, podría parecer una buena noticia. Pero hay una pregunta incómoda que empieza a emerger: si los precios no suben, ¿por qué la gente no siente que vive mejor? El problema es que la baja inflación no es lo mismo que un mayor bienestar.

El Estado de la Nación lo señala con claridad: la estabilidad de precios apenas comienza a reflejarse en el poder adquisitivo de los hogares tras varios años de deterioro y lo hace de forma parcial y desigual. Es decir, aunque los precios crecen poco, la mejora en la capacidad de compra no alcanza para compensar lo perdido.

Más aún, el impacto varía según el ingreso. Los hogares más pobres destinan hasta un 40% de su gasto a alimentos, un rubro que sigue aumentando por encima del promedio. Para ellos, la inflación “baja” no es tan baja.

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