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Costa Rica rompe la regla: clima y biodiversidad ya no se ven como crisis distintas

Bajo esta nueva lógica, los ecosistemas dejan de ser elementos pasivos dentro de la política pública. Un manglar deja de ser solo un ecosistema costero para convertirse en infraestructura natural que protege comunidades, respalda economías locales y contribuye a la mitigación climática

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De acuerdo con la nueva visión, los bosques ya no solo se protegen por su valor intrínseco, sino porque son sistemas que capturan carbono, regulan el ciclo del agua, protegen suelos y sostienen actividades productivas. Foto ilustrativa de la finca Bahía Gracia, en Boca Tapada de San Carlos. (Rafael Pacheco Granados)







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