Columnistas

Controlar los resultados, no a las personas

El problema de la corrupción es sistémico, y como tal requiere soluciones sistémicas

Miguel Sobrado, opinión
Miguel Sobrado, opinión

Mientras pensemos que la corrupción se origina solo en las personas, seguiremos buscando «salvadores» para controlar las galletas con sanciones radicales, en tanto el sistema promotor y difusor de la corrupción permanece intocable.

El control de las personas y los procedimientos y el incremento de las penas en el papel no ha resultado viable; más bien, ha generado impunidad —debilitando nuestro Estado de derecho— e hipocresía social.

Testigos mudos de este fracaso son las vallas donde se anuncian multas millonarias por botar desechos en las carreteras y calles repletas de basura.

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