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La brecha de la coherencia: ¿Por qué el mundo no practica los valores que dice profesar?

Es más fácil justificar la violencia que encarnar un principio. Más fácil defender una idea que vivirla. Más fácil señalar la incoherencia afuera que reconocerla adentro

Líbano se vio arrastrado a la guerra regional el 2 de marzo, cuando el movimiento proiraní Hezbollah lanzó un ataque contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei.
Líbano se vio arrastrado a la guerra regional el 2 de marzo anterior, cuando el movimiento proiraní Hezbolá lanzó un ataque contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei. RABIH DAHER
Líbano se vio arrastrado a la guerra regional el 2 de marzo, cuando el movimiento proiraní Hezbollah lanzó un ataque contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei.
Líbano se vio arrastrado a la guerra regional el 2 de marzo anterior, cuando el movimiento proiraní Hezbolá lanzó un ataque contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei. (RABIH DAHER/AFP)

A veces me pregunto cómo sería el mundo si creyéramos de verdad en aquello que decimos creer. No en el sentido ritual, ni en el cultural, ni siquiera en el identitario. Sino en el sentido más incómodo: el que exige coherencia.

¿Cómo se vería un mundo donde los países actuaran desde los principios más esenciales de las religiones que profesan?

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