Columnistas

Ana Frank

Nuria Marín Raventós
Nuria Marín Raventós

Gracias al Teatro Nacional, al Ministerio de Educación y al Centro Israelita de Costa Rica, apreciamos el espectacular montaje de la obra Una niña llamada Ana, escrita por José Fernando Álvarez y dirigida por Gladys Alzate.

En las actuaciones de Mar Jiménez y Adriana Álvarez se rescatan las vivencias y reflexiones de la inmortal Ana Frank, una niña entre los 13 y 15 años que vivió por más de dos años en la clandestinidad, mientras el mundo se debatía en el conflicto más mortífero de la historia, la Segunda Guerra Mundial, a la vez que se vivía una de las páginas más oscuras de la humanidad: el Holocausto.

Concebida para educar a nuestros jóvenes sobre lo que los odios por razones religiosas pueden generar, también muestra la otra cara, la de los valientes y solidarios cuidadores dispuestos a exponer sus vidas, como cordón de aprovisionamiento y de noticias para las ocho personas que se escondían en “la casa de atrás”.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌