Columnistas

Al césar lo que es del césar

El manejo de la pandemia y los resultados económicos merecen reconocimiento

Tras dos años de pandemia y dos semanas después de una dividida primera vuelta, tendemos a perder la perspectiva de dónde venimos y, mucho más, hacia dónde vamos, lo cual se entiende. Sin embargo, como muestran los datos en el gráfico, no vamos tan mal, es más, este prójimo considera excepcional la gestión de la pandemia en Costa Rica.

El país, pese a contar con casi el menor ingreso per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo (ppp, por sus siglas en inglés), $20.667 al año, registra 1.500 muertes por covid-19 por millón de habitantes y un crecimiento económico per cápita del 5,2% desde el 2019.

Nuestros indicadores se asemejan muchísimo a los de Alemania, con la gran diferencia de que ellos cuentan con un ingreso per cápita 2,75 veces mayor. Ni que decir de Luxemburgo, cuyo ingreso es seis veces el nuestro y su manejo de la pandemia es igualito al de Costa Rica en términos de costo económico y beneficios sanitarios. (Ambas escalas del gráfico están invertidas, de mayor a menor).

Muertes por covid-19 vs. Ingreso per cápita (ppa)

FUENTE: FMI PIB PER CÁPITA EN PPA BANCO MUNDIAL %VAR PIB VS. 2019    || Gráfico: Alejandro Urbina @aurbina

El color y el tamaño de las burbujas reflejan el incremento en el ingreso per cápita del 2019 al 2021, según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Ese indicador puede interpretarse como uno de los efectos de la pandemia en la economía de cada país.

Nos acompaña el grupo de países (burbujas verdes) con crecimientos del 5 al 7% en estos dos años: Japón, Finlandia, Dinamarca, Canadá, Israel, Alemania y Luxemburgo. De los países donde se contabilizan menos de 1.500 muertes debidas a la covid-19 por millón de habitantes, Costa Rica tiene el menor ingreso, por mucho. Ojalá tuviéramos en el fútbol la mitad de los distinguidos resultados en la lucha contra la pandemia.

En Australia, Corea del Sur, Noruega y Suiza, observamos resultados aún más excepcionales en ambos indicadores; no solo evitaron menos muertes, sino también la caída en el campo económico, lo cual se refleja en crecimientos superiores al 7% en el período.

El caso de Irlanda debe analizarse con mayor cuidado por el efecto en el ingreso per cápita del traslado de utilidades y propiedad intelectual de multinacionales a ese país gracias a las ventajas fiscales.

Nueva Zelanda sigue siendo el miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con menos número de muertes por covid-19 por millón de habitantes, pero, como vemos, su economía asumió un costo significativo, pues experimentó un crecimiento de solo un 3,1% en dos años.

Ni los resultados de Costa Rica, ni de ninguno de los países han ocurrido por casualidad; son el efecto de las decisiones, acertadas o no, de las autoridades públicas y de las reacciones correspondientes de la población.

En nuestro país, aparte de reconocer la solidaridad de la mayoría de la población con su comportamiento, estos indicadores tienen nombres y apellidos: el ministro de Salud, Daniel Salas; el presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social, Román Macaya; el presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero; y los ministros de Hacienda Rocío Aguilar, primero, y Elián Villegas, quien la sucedió en el cargo a finales de mayo del 2020. Merecen reconocimiento sus equipos de trabajo también.

Así como asignamos al presidente del momento la culpa cuando algo sale mal, en este caso, merece el crédito y mi respeto, el presidente de la República, Carlos Alvarado, por haber manejado una gravísima situación con éxito a escala mundial.

aurbinag@gmail.com

El autor es productor lechero aficionado a los guarismos.

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