En los próximos días, conoceremos a las personas que formarán el gabinete del nuevo gobierno. Ojalá la presidenta Fernández haga una “buena” selección y aclaro de inmediato lo que entiendo por esto: el nombramiento de personas con la capacidad política, méritos técnicos y, por supuesto, las cualidades éticas para dirigir los ministerios del Ejecutivo. ¡Cómo me gustaría que mandados, sicofantes y oportunistas tengan poca cabida ahí! Se colarán “fichitas”, pero sería ideal que fueran focos aislados.
No es cuestión de que Varguitas se despertó añorando lo que nunca fue. Un gabinete de bajo nivel servirá para las guerritas diarias, pero será inútil para enfrentar los grandes problemas entre manos: corregir el rumbo de nuestro desarrollo, que crea una división cada vez mayor entre ganadores y perdedores y no genera buenas oportunidades de empleo para las mayorías; una penetración del crimen organizado en los estamentos y regiones del país y un agrietamiento del Estado de bienestar, que golpea a los más débiles. Y, encima, una incapacidad para adaptarnos a los desafíos globales de la crisis climática y la irrupción de la inteligencia artificial.
Prestaré mucha atención para ver a quién coloca en la cartera de seguridad ciudadana. Veré si la presidenta nombra a un ministro con un perfil como el actual, incapaz de definir y ejecutar una política de seguridad y de coordinar con otros poderes de la República y municipios, o apuesta por lo mejorcito que tenemos en este tema. Una nueva falla aquí y el país se nos irá definitivamente de las manos.
Escrutaré a quienes nombra en la cartera de educación pública, un clavo ardiendo. Ahí hubo graves desaciertos e improvisaciones recientes, que no deben repetirse. Se necesita una conducción experimentada y al más alto nivel en el MEP para empezar a enmendar la situación. Y, pensando en el gabinete ampliado, los nombramientos en la Presidencia Ejecutiva y Junta Directiva de la Caja serán medulares para sacar a esta institución del caos de gobernanza de los últimos años.
Finalmente, ¿a quién nombrarán en el MAG, que lidiará con un agro muy golpeado, y en los ministerios de Trabajo y el de Economía e Industria? Con sinceridad, espero que no recurra a experimentos anónimos. En resumen, espero que el sugar rush de la victoria electoral haya pasado y la presidenta haya aprovechado estas semanas para diseñar un gobierno menos pleitero y más capaz.
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Jorge Vargas Cullell es sociólogo.