Opinión

Castro sin coartad

Suavizar el embargo es una buena decisión

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Todavía resuena la proclama del papa Juan Pablo II en su visita a Cuba el año pasado: "Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba". Abrirse el mundo a Cuba era un concepto dirigido, fundamentalmente, al gobierno de Estados Unidos y a su política de embargo económico contra la isla. Esta ha demostrado ser, en el mejor de los casos, ineficaz, y, en el peor, un elemento que ha permitido al dictador Fidel Castro presentar una imagen de víctima y valerse de ella para promover el aislamiento de su propio pueblo. Abrirse Cuba al mundo, por su parte, era un mensaje dirigido a Castro, e implica no solo una apertura hacia el contacto con el exterior, sino hacia la libertad, la democracia, la justicia y la dignidad que, hasta ahora, el gobernante cubano se empeña en cercenar.








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