Cartas

Una muy triste noche de faroles

Lo acontecido en Cartago debería ser suficiente para que toda la ciudadanía abra los ojos y se dé cuenta del inminente peligro al que nos empuja el chavismo

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La presidenta Laura Fernández parece olvidar que el pasado 8 de mayo juró ante Dios y la Patria respetar nuestra Constitución, lo cual implica gobernar y velar por el bienestar de toda la ciudadanía, no solo de los que le dieron el voto. En una democracia, es fundamental el respeto por el pluralismo ideológico, la división de poderes y el reconocimiento de los derechos humanos. Lo acontecido en Cartago en la noche de los faroles debería ser suficiente para que toda la ciudadanía abra los ojos y se dé cuenta del inminente peligro al que nos empuja el chavismo.








Lectores de La Nación

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