Los lectores comentan en “Cartas a la columna” sobre el calor en un ferri, un WhatsApp que no sirve para comunicarse con la CCSS, la utopía petrolera o la idea de volver a dar a Japdeva protagonismo en el muelle de Moín.
El parqueo del sótano del ferri de Puntarenas hacia Caldera es peligroso y, por lo tanto, estresante. Una vez estacionado el último de los 40 o más automóviles, cierran la puerta y por ahí no corre aire fresco; no hay una sola ventana y el calor es sofocante. La distancia entre un vehículo y otro es tan corta que resulta imposible abrir las puertas. Lo más grave es que, unos 15 minutos antes de finalizar el viaje, la administración ordena a conductores y pasajeros dirigirse al sótano y subir a los autos, dando lugar a otro drama. Decenas de personas nos dirigimos al asfixiante sótano por una minipuerta. Los primeros en entrar encienden el motor, presumo, para activar el aire acondicionado. Mientras tanto, los que vamos hacia los nuestros respiramos los gases.
Guillermo J. Herrera Martínez, San Isidro de Heredia
Sueño noruego
Ni Costa Rica está flotando en petróleo ni estamos respirando el contaminante gas metano. ¡No existe un solo yacimiento comprobado ni viabilidad de encontrar uno! Todo es un cuento de los promotores, dispuestos a vender la idea a algún interesado.
Olvidan que la belleza natural de nuestras playas y áreas marinas, junto con la extraordinaria biodiversidad que enaltece al país, no solo constituyen una gran riqueza en sí mismas, sino que sustentan una industria turística que es la mayor fuente de empleo y divisas, y que debe cuidarse de toda amenaza, como la que representan los desastres petroleros.
¿En qué zona costera, por ejemplo, querrían instalar pozos petroleros? ¿En Guanacaste o en el Pacífico sur? ¿En el Pacífico central o en el Caribe? Los noruegos han gastado (no invertido) unos $70 millones buscando petróleo en extensas áreas de la vertiente del Pacífico que les regaló Daniel Ortega. Ante el fracaso y el ofrecimiento de Chaves y Amador, impulsados por Dobles, quizá piensen en recuperar lo perdido, si tuvieran algo de suerte en nuestro turístico territorio. En caso de lograrlo, los ganadores serían ellos y sus socios; los perdedores, los costarricenses.
Freddy Pacheco León, Heredia
Concesiones
Al Consejo Nacional de Concesiones, que por mucho tiempo no ha sido más que un elefante blanco, se le cataloga como venido a menos (por escándalos como el caso Cochinilla), y en este momento se encuentra al garete.
Recientemente, se aprobaron $700 millones para infraestructura, pero temo que pueda resultar en otra repartición de millones entre amigos, ¡millones de dólares!, y los costarricenses seguirán viendo cómo carreteras, escuelas, colegios y todo el sistema de salud pública se desmoronan.
Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia
Congraciarse con Japdeva
El presidente alardeó de los logros en materia de exportaciones, tanto es así que nos llaman los jaguares de la exportación. Sin embargo, antes de la llegada de APM, el puerto de Moín era un desastre. Grandes cantidades de barcos hacían fila debido a la lentitud en la descarga y carga de los buques, y reinaba un desorden que todos aprovechaban.
Maersk, propietaria de APM, cuenta con grandes instalaciones portuarias en todo el mundo y posee una gran cantidad de buques, lo que facilita la coordinación de carga y descarga de contenedores. Por ende, la logística es un punto a favor que Japdeva ni tiene ni tendrá, y al país le resulta gratuito.
Esto explica en gran parte el aumento de las exportaciones, razón por la cual el presidente se siente satisfecho. La política de ganar puntos para brindar empleo a Japdeva podría afectar las exportaciones, por lo tanto, no hay que retroceder, como pretende el ministro Amador.
Max Sittenfeld Appel, Escazú
Falta de respuesta de la CCSS
En el número de WhatsApp para que los ciudadanos de oro nos comuniquemos con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no responden los mensajes. En la televisión anuncian cosas muy bonitas sobre la ayuda a los ancianos, pero de ahí no pasa.
Jorge Montero Mora., Aquiares de Turrialba
Cartas por WhatsApp
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