Cartas

Sótano del ferri hacia Caldera es un infierno

Los lectores comentan en “Cartas a la columna” sobre el calor en un ferri, un WhatsApp que no sirve para comunicarse con la CCSS, la utopía petrolera o la idea de volver a dar a Japdeva protagonismo en el muelle de Moín.

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El parqueo del sótano del ferri de Puntarenas hacia Caldera es peligroso y, por lo tanto, estresante. Una vez estacionado el último de los 40 o más automóviles, cierran la puerta y por ahí no corre aire fresco; no hay una sola ventana y el calor es sofocante. La distancia entre un vehículo y otro es tan corta que resulta imposible abrir las puertas. Lo más grave es que, unos 15 minutos antes de finalizar el viaje, la administración ordena a conductores y pasajeros dirigirse al sótano y subir a los autos, dando lugar a otro drama. Decenas de personas nos dirigimos al asfixiante sótano por una minipuerta. Los primeros en entrar encienden el motor, presumo, para activar el aire acondicionado. Mientras tanto, los que vamos hacia los nuestros respiramos los gases.








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