Días atrás, La Nación publicó mi comentario sobre la “burocracia ampulosa”. Sin embargo, no aclaré el motivo principal de mi observación. Mi preocupación radica en el aparente exceso de nombramientos de viceministros (hasta cuatro por cartera), así como en las horas-persona que se pierden en reuniones y discursos cargados de insultos, gritos e improperios.
De ello concluyo que existen recursos económicos que podrían destinarse a fines más nobles y urgentes, como la contratación de médicos especialistas, docentes que atiendan las necesidades educativas del país, soluciones al problema de la basura mediante sistemas que la transformen en energía limpia, como ocurre en Dinamarca, o el fortalecimiento de la seguridad ciudadana.
Las prioridades nacionales son muchas. Por eso, considero que Costa Rica es un país pobremente administrado.
Vera Cristina Varela Varela, San Pedro de Montes de Oca
Su propio sello, doña Laura
Señora presidenta, el pueblo de Costa Rica le entregó, por una mayoría importante, la dirección de este país y una representación legislativa significativa para los próximos cuatro años.
Parte de su caudal electoral provino de las denuncias planteadas por la administración anterior contra la clase política y un Poder Judicial desgastado. Aunque muchos compartimos esas preocupaciones, desaprobamos la forma irrespetuosa en que, con frecuencia, fueron presentadas. En una sociedad golpeada por la violencia, ese estilo constituye un pésimo ejemplo, especialmente para la juventud, pues legitima patrones de conducta que no contribuyen a la convivencia democrática.
Tenemos grandes retos por delante: infraestructura, producción de energía eléctrica, educación, inversión extranjera, seguridad, fortalecimiento institucional y déficit fiscal, entre otros. Son desafíos demasiado importantes como para desgastarnos en confrontaciones incendiarias. Debemos abordarlos juntos, con respeto y madurez política.
También observamos el surgimiento de una nueva clase política dispuesta al diálogo. Usted tiene ahora la oportunidad de imprimir su propio sello: el de una mujer combativa, pero capaz de construir acuerdos en beneficio de todos los costarricenses.
Su compromiso debe ser con la patria, no con quienes la respaldaron políticamente. De usted depende que Costa Rica la recuerde como una patriota y no como una política de paso.
German Alfaro Murillo, Nicoya, Guanacaste
Las mismas prácticas
Los políticos promotores de la llamada “tercera república” han sostenido que los gobiernos que los antecedieron construyeron una “dictadura perfecta”, desconociendo, mediante diatribas y descalificaciones, los logros alcanzados durante esos años.
Sin embargo, al observar el cuatrienio anterior y el inicio del actual, vemos prácticas similares –e incluso ampliadas– a las que tanto censuran. Basta mencionar el pago de favores políticos, tan evidente como escandaloso, mediante nombramientos en cargos relevantes de personas que, en muchos casos, renegaron de las bases partidarias que las llevaron a la vida pública.
Antes se premiaba a los humildes “pegabanderas”; hoy, pareciera que se premian votos en la Asamblea Legislativa. Solo falta por nombrar a uno de esos personajes, quizá el más cuestionado. A estas alturas, ya nada asombra. La historia nos ofrece lecciones y también el rumbo que deberíamos seguir.
Milton González Castro, La Unión, Cartago
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