Cartas

Otorgar inmunidad para evadir la justicia es abominable

La inmunidad se ha convertido en un escudo para que funcionarios públicos se libren de responder a denuncias y juicios por presuntos delitos contra la Hacienda Pública y abusos en el ejercicio de la función pública

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Hasta hace algunos años, la inmunidad de presidentes, ministros, magistrados y diputados era una prerrogativa por su cargo para salvaguardar sus actuaciones o declaraciones de procesos penales sin una autorización previa de la Asamblea Legislativa. Sin embargo, esa realidad ha cambiado y la inmunidad se ha convertido en un escudo para que funcionarios públicos se libren de responder a denuncias y juicios por presuntos delitos contra la Hacienda Pública y abusos en el ejercicio de la función pública, entre otros.








Lectores de La Nación

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