Llego a las 5:30 a. m. al laboratorio clínico en Pavas con la referencia documental y me dicen que no pueden recibir las boletas, que me vaya a la clínica a la que estoy adscrito. Me voy a la clínica y me dicen que es en el Hospital México.
Al día siguiente, llego a las 5:20 a. m. al hospital y me dicen que el sistema cambió, que me espere a las 6 a. m., cuando llega el microbiólogo, para que valide las boletas. Llega el microbiólogo a las 6 a. m., le cuento la historia y que necesito los exámenes porque tengo una de esas citas que, si no llego, me mandan al 2050. Y, con taza de café en mano, me dice que saque una cita. Y que será después de la cita imperdible.
Y se les ve el semblante de gusto cuando notan la frustración en uno. Son unas personas muy especiales estos funcionarios.
Glen Rodríguez Solís, Ulloa de Heredia
No hay marcha atrás
Conviene formar la conciencia ecológica desde la edad escolar como una prioridad nacional: más bibliotecas ambulantes, charlas en las escuelas, aulas al aire libre y excursiones al campo.
Hay que ocupar el vacío que dejaron revistas que marcaron una época, como la Revista de Agricultura, editada por Luis Cruz Bolaños de 1936 a 1968; la del Instituto de Defensa del Café, fundada por Manuel Francisco Jiménez Ortiz, de 1935 a 1948, y el Repertorio Americano, de 1919 a 1958, gracias a la vocación cultural de Joaquín García Monge, quien logró posicionar a Costa Rica en el mundo como un centro de cultura. Eran publicaciones accesibles en las que colaboraron agricultores, biólogos, agrónomos, educadores y escritores, entre otros.
Se echa de menos una política pedagógica, tanto pública como privada, encaminada a inspirar amor por la naturaleza. Las leyes en favor del ambiente son letra muerta sin una conciencia ecológica que les dé vida.
Con el esfuerzo de la comunidad y voluntad política se hizo mucho en el pasado, pero no podemos continuar viviendo de glorias pasadas. A falta de fondos públicos, corresponde a la sociedad civil hacer un sobreesfuerzo para recuperar nuestro liderazgo ambiental.
No hay marcha atrás ni basta con el camino andado: es asunto de vida o muerte. Y mientras haya vida en la Tierra, donde termina un camino comienza otro nuevo.
Carlos Jiménez Volio, San Pedro de Montes de Oca
Santo Domingo de Heredia
Como extranjero, quiero compartir mi satisfacción por vivir en el cantón de Santo Domingo, Heredia, un lugar que considero un verdadero ejemplo de equilibrio entre seguridad, calidad de vida y calidez humana.
Es posible caminar por sus calles con tranquilidad, ver a los niños jugar en los parques y disfrutar de los espacios públicos. Sus barrios tranquilos, la cercanía entre vecinos y el fuerte sentido de comunidad hacen de Santo Domingo un lugar ideal para formar una familia.
También destacan la calidad de sus servicios, la oferta gastronómica y, sobre todo, la amabilidad y solidaridad de su gente. Esa calidez se vive en el día a día.
Recomiendo Santo Domingo a quienes estén considerando venir a vivir a Costa Rica. Felicito a las autoridades por mantenerlo y cuidarlo, y a la comunidad por preservar este tesoro herediano.
Jean T. Holbert Alexis, Santo Domingo, Heredia
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