Lo que se vive a diario en el cruce de la Panasonic, en San Rafael de Alajuela, no es solo congestión vehicular. Es el resultado directo de la decisión de no actuar. Porque cuando un problema es evidente, constante y afecta a miles de personas todos los días, la ausencia de medidas deja de ser una omisión y se convierte en indiferencia institucional.
En este cruce, el orden no existe. Las reglas no se respetan. Y la autoridad no está presente. En horas pico, y muchas veces fuera de estas, la escena es la misma: conductores que se saltan la luz roja sin consecuencias, vehículos que convierten un carril en dos o tres, giros indebidos, bloqueos de intersección y maniobras agresivas que transforman el tránsito en un espacio de tensión permanente.
Pero el problema más grave no es solo vial; es humano. Nadie sale ileso de esta dinámica diaria. El estrés, la frustración y la impotencia se acumulan. Las personas llegan alteradas a sus trabajos y a sus casas, y ese estado emocional termina provocando más imprudencias y más accidentes.
Lo peor es que decisiones recientes han agravado el problema. La apertura de vías como Loma Linda, que desemboca directamente en este punto sin ningún ordenamiento previo, aumentó el flujo vehicular hacia un cruce ya colapsado.
Se habla de proyectos futuros, pero ¿por qué no se está haciendo absolutamente nada en el presente?
Bastaría con tomar decisiones básicas: 1) Presencia de oficiales de tránsito en horas críticas. 2) Multas a quienes irrespetan la señalización. 3) Cámaras de control. 4) Separadores físicos que impidan la invasión de carriles. 5) Eliminación de giros peligrosos.
Nada de esto es nuevo, ni costoso, ni imposible.
Michele Brenner Crespo y 1.600 firmas más
Malditas guerras
Malditas sean todas las guerras y malditos todos los hacedores de este flagelo de la humanidad. Por siglos, nos hemos matado unos a otros y no hemos aprendido nada de tanta destrucción y de tan inútil derramamiento de sangre.
Los únicos que ganan en toda guerra son los enfermos de poder que tienen como único dios al dinero y lucran con la destrucción y el dolor humano. La ignorancia y el dogmatismo político o religioso explican por qué muchos grupos con ideas de supremacía racial o religiosa apoyan o financian los actuales conflictos y a sus nefastos líderes.
Por esto, se hace difícil entender cómo en una nación soberana, civilista y con una larga tradición de neutralidad, haya autoridades que, con actitud servil, apoyan, cumplen órdenes y firman acuerdos con personas o gobiernos que violentan leyes, desconocen los derechos humanos y propician guerras y conflictos.
Marco Antonio Santamaría, Cartago
Reconocimiento
Quiero agradecer a la joven María T. Masís Rivas, funcionaria del BNCR en la plataforma de servicios de oficinas centrales, por su amabilidad, buen trato y esmero por ayudarme con una gestión bancaria. Ojalá todos los empleados bancarios fueran como ella, sobre todo por cómo trata a los adultos mayores. Que Dios la bendiga.
Mario Alberto Romero Orozco, Hatillo
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