El 1 de julio, a las 5:25 p. m., en el centro de San José, entre las calles 6 y 8, un familiar se detuvo unos instantes para recogerme al cierre de un negocio. Quiero dejar claro que el adulto mayor al que estaban recogiendo era yo.
En ese momento, pasó un oficial de la Policía de Tránsito. Si consideraba que existía una infracción, estaba en todo su derecho de confeccionar el respectivo parte. Sin embargo, en lugar de actuar con profesionalismo, comenzó a pitar insistentemente y gritó: ”¡Pague parqueo, limpio!”.
Me parece una absoluta falta de respeto que un funcionario público se dirija de esa manera a un ciudadano, especialmente a una persona adulta mayor. La autoridad debe ejercerse con educación, respeto y apego a la ley, no mediante gritos o expresiones despectivas.
No cuestiono la labor de la Policía de Tránsito ni su obligación de hacer cumplir la normativa. Lo que sí critico es la forma en que algunos funcionarios tratan a la ciudadanía. El respeto debe ser mutuo, y quienes representan a las autoridades del país deberían dar el ejemplo con un trato digno y profesional.
Guillermo Cavallini Sandoval, Escazú
Dos vecinos y una cerca caída
Cuentan que, hace algunos años, vivían dos vecinos que compartían el lindero de sus pequeñas propiedades. La cerca estaba caída. Uno de ellos cruzó hasta la propiedad del otro y, sin más miramientos, le espetó:
–¡Oiga, usted, bueno para nada, irresponsable, comunista! Présteme el martillo y yo arreglo la cerca.
Era de esperar que el vecino se indignara y no quisiera prestárselo. Además, se percató de que el otro pretendía reparar la cerca moviendo el lindero a su antojo, y no conforme estaba establecido en los planos.
El trabajo no se realizó, pero eso le sirvió al primero para pregonar que la obra ya estaría concluida si no se lo hubieran impedido.
Con un pequeño esfuerzo mental, podemos inferir que el primer vecino es el Poder Ejecutivo; el segundo, el Poder Legislativo. La cerca representa el proyecto; el martillo, el voto, y los planos, la Contraloría.
Adivinen a cuál de los dos vecinos apoyó la plebe.
Jorge Barboza Valverde, San Isidro de El General
Queja contra hospital de Heredia
Veintidós horas de espera en el Hospital San Vicente de Paúl para que decidan si me realizan un tac o si me atienden mediante el servicio de hospital de día.
En particular, un funcionario de apellido Rodríguez se ha caracterizado por atender con malos modos y responder con altanería. Primero, me ubicaron en Observación 7; luego me trasladaron a la cama 7-8 y, posteriormente, otra enfermera indicó que me devolvieran a Observación 7. Todo esto refleja una preocupante falta de organización.
Ojalá esta situación llegue al conocimiento de una jefatura que tome cartas en el asunto y deje de contratar personal que solo traslada a los pacientes de un lugar a otro, como si uno no se diera cuenta de la falta de seriedad con que se trabaja. Para eso pagamos nuestras cuotas.
El jefe de Enfermería, Brian Pérez, me pidió que esperara un par de horas porque, según dijo, resolvería mi situación mediante el servicio de hospital de día. Sin embargo, esa respuesta llegó solo después de que manifesté mi inconformidad.
Si esta denuncia no llega a las altas esferas del hospital, los pacientes seguirán sintiendo que sus vidas no reciben la atención que merecen. En mi caso, debo marcharme con una enfermedad terminal a buscar atención en otro lugar.
Johnny Vindas Salas, Heredia
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