A lo largo de la ruta 27, no parece haber un solo baño público disponible. Por eso, una escena frecuente en esa carretera son los conductores y pasajeros obligados a detenerse para hacer sus necesidades a la orilla de la vía o junto a sus vehículos, a la vista de todos.
En 2008, cuando empezó oficialmente la construcción de la ruta 27, se habló de una serie de obras y servicios complementarios que contribuirían a la seguridad y comodidad de los usuarios. Entre ellos figuraban servicios sanitarios públicos. También, pasos peatonales, mejoras en taludes y hasta zonas de emergencia o “trampas de arena” para vehículos que pudieran quedarse sin frenos.
Recuerdo que el tramo Orotina-Caldera –por el que nos cobran peaje– ya estaba concluido antes de que la concesionaria iniciara operaciones, y que varios puentes habían sido construidos antes, con recursos públicos. Lo que faltaba era un tramo, que lo pudo haber hecho el MOPT, con sus ingenieros y su maquinaria. Pero se prefirió dar en concesión. Y pensaría yo que esa cuenta ya está requetepagada.
Dieciocho años después, sufrimos congestionamientos, embudos viales y tarifas cada vez más altas. Después de los millones de colones recaudados en peajes, ¿por qué no se han cumplido todas las promesas asociadas al proyecto?
Marvin Yglesias Molina, San José
Más de un mes a secas
Desde hace más de un mes, cuando se hizo una suspensión programada del servicio, el suministro de agua en la zona de Asunción, en Pavas, ha sido casi inexistente. Solo llega unas pocas horas en la madrugada. Este problema se le ha reportado a AyA en diversas ocasiones, sin que se haya recibido respuesta. Más bien, parece que eliminan los reportes que se han hecho, pues cuando se consulta por ellos con el número de gestión, indican que no hay nada reportado.
Álvaro Jiménez, administrador de Condominio Everen, Pavas
El embrujo del Chirripó
Quienes han subido el cerro Chirripó tienen dificultades para explicar con palabras esa inolvidable sensación. Lo único que saben es que desean regresar para averiguar cuál fue el encanto que los embrujó.
Cualquier hora es propicia para visitar el misterioso cerro, pero me inclino por la madrugada, fresca y silenciosa. Sentir el rocío de las plantas, el aroma del verde musgo, los primeros rayos del sol dando brillo y color a la floresta. Caminar monte arriba y sentir el corazón latir al compás de los pulmones. Disfrutar del vuelo de las mariposas y percibir el tiempo detenido bajo la niebla. Oír el canto de un arroyo de agua cristalina bajando a toda prisa para cumplir su ciclo vital. Descansar sobre una vieja piedra y observar las nubes dibujar figuras en el cielo en su lento y eterno retorno.
El paisaje visto como cultura se debe poner al alcance de la gente para restablecer el contacto entre la ciudad y la tierra, así como promover excursiones organizadas en busca de aire puro. Lograr que las personas simpaticen con la montaña es una forma inteligente de prevención de enfermedades físicas y mentales, de vicios y delincuencia.
Apelo a la voluntad política de las altas esferas del poder, para que una parte del presupuesto destinado a obra de cemento y varilla se invierta en mejorar el mantenimiento y un acceso más expedito para el disfrute de un parque nacional de tanta importancia.
Carlos Jiménez Volio, San Pedro de Montes de Oca
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