Agradecer el trabajo de La Nación no significa renunciar a la crítica –que es parte esencial de nuestro sistema democrático–, sino reconocer que, aun en medio de diferencias, existe un compromiso compartido con la libertad. Un medio de comunicación no está llamado a complacer a todos, sino a sostener principios que les permitan a todos expresarse.
Por eso, más allá de coincidencias o desacuerdos, es justo valorar la batalla por la libertad de expresión que durante años ha dado La Nación; esa defensa, constante y necesaria, sigue siendo uno de los pilares sobre los cuales se construye una Costa Rica abierta, crítica y democrática.
José Joaquín Chaverri Sievert, Escazú
La mentira y la verdad
Oí esto y quiero compartirlo. Cuenta la leyenda que un día la verdad y la mentira se cruzaron. “Buen día”, dijo la mentira; “buenos días”, contestó la verdad. “Hermoso día”, dijo la mentira. Entonces, la verdad se asomó para ver si era cierto, y lo era. “Hermoso día”, dijo entonces la verdad. “Aún más hermoso está el lago”, dijo la mentira. Entonces, la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad, y asintió. Corrió la mentira hacia el agua y dijo: “El agua aún está más hermosa; nademos”. La verdad tocó el agua con sus dedos y, realmente, estaba hermosa, así que confió en la mentira. Ambas se quitaron la ropa y nadaron tranquilas. Un rato después, salió la mentira, se vistió con la ropa de la verdad y se fue. La verdad fue incapaz de vestirse con la ropa de la mentira y comenzó a caminar sin ropa; todos se horrorizaban al verla.
Es así como, aun hoy, la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad que la verdad al desnudo. Reflexionemos sobre lo que está pasando en nuestro país y no dejemos que, por unas cuantas mentiras disfrazadas de verdad, perdamos nuestra democracia, con sus virtudes y defectos.
Jorge E. Varela Solís, Moravia
Preciadas chicharras
¡Qué bulla! Otro verano esplendoroso, con árboles florecidos y coloridas buganvilias que ya casi llegan a su fin. El cielo, de un azul celeste, el calor moderado y muy pocas lluvias completan el paisaje.
Están presentes las chicharras, con su estridente y, para algunos, romántico canto de los machos para atraer a las hembras. Estos insectos de temporada son muy bulliciosos pero inofensivos para los humanos, y sirven de alimento para aves y lagartijas.
Viven en los árboles y son propios de climas cálidos; se encuentran en América, África y Asia. Las hembras ponen huevos que, al permanecer enterrados en la tierra, se convierten en ninfas que pueden durar muchos años.
Cuando emergen, mudan su piel, la cual queda adherida a los árboles. Son, sin duda, muy importantes para el equilibrio del ecosistema.
Cecilia Prestinary, San Antonio de Escazú
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