En el Registro Nacional, el lunes 25 de mayo, viví una experiencia de flagrante discriminación por ser adulto mayor. A las 2 p. m., debido a las largas filas, se habilitaron siete ventanillas adicionales para la atención general. Sin embargo, en la ventanilla destinada a adultos mayores, pese a que llevábamos más de dos horas de espera, se nos indicó que eso “era lo que había” y que no se podía hacer nada.
Conviene recordar que quienes estábamos allí también fuimos trabajadores y contribuimos al desarrollo de este país. Por eso, resulta incomprensible que un servicio creado precisamente para atender a una población vulnerable termine ignorando las necesidades de quienes debería beneficiar.
Jorge Eduardo Sánchez C., Montes de Oca
Dos actitudes
Causa pena y tristeza observar cómo algunas mujeres, por miedo, inseguridad o conveniencia, guardan silencio cuando corresponde sancionar a una persona por faltas a la moral. Lo hacen para conservar un puesto o una curul, obedeciendo, como mansas palomas, las órdenes de estructuras prepotentes que se aprovechan de sus debilidades para alcanzar sus objetivos.
Por dicha, existen muchas mujeres íntegras, con capacidad y dignidad, que luchan por poner muy en alto no solo la fortaleza y la dignidad de la mujer, sino también nuestros valores democráticos.
Álvaro Ed. Vallejo Fuentes, Heredia
El vendaval pasará
Decir lo que la gente quiere oír no es un fenómeno nuevo; ha existido siempre, pero se ha agudizado con el desarrollo de las tecnologías. Desde la democracia griega, tenemos noticia de la demagogia como una estrategia de manipulación que se alimenta de emociones, prejuicios y soluciones simples para problemas complejos.
El sentido original del término demagogia es griego. La raíz demos significa pueblo y agogós, conducir. En pocas palabras, es “el arte o la técnica de conducir al pueblo”. Era el tiempo de los sofistas y de los famosos oradores griegos que lucraban esgrimiendo argumentos falsos con apariencia de verdad.
El concepto ha evolucionado y hoy se le conoce como populismo. Se trata de un movimiento internacional que ha causado estragos incluso en países de reconocida madurez política. Materias técnicas que requieren personal especializado y experimentado pretenden delegarse en personas improvisadas, cuyo único mérito es la lealtad a su jefe.
A falta de diálogo y negociación, con frecuencia se amenaza con someter a referéndum proyectos de naturaleza estrictamente técnica.
El vendaval pasará. El populismo será derrotado. Es cuestión de tiempo, porque, como bien dijo Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Carlos Jiménez Volio, San Pedro de Montes de Oca
Uso del freno de motor
¿Cómo es posible que en este país no exista una regulación para corregir el abuso del freno de motor en los vehículos de gran tonelaje, especialmente en las zonas urbanas?
Vivo en una cuadra totalmente plana, con un cruce ubicado a 75 metros de mi casa. Sin embargo, los traileros pasan por ahí y accionan el freno de motor a cualquier hora: de día, de noche y de madrugada.
Algún “padre de la patria”, con un poco de inteligencia y voluntad, podría incluir un inciso en la ley que regula el transporte para prohibir y sancionar el uso del freno de motor en zonas urbanas.
José E. González, Heredia
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