Tradicionalmente en Costa Rica, España y otros países, hemos comido unas roscas oscuras, duras, hechas de harina acemite, palabra que heredamos del árabe clásico. Pocos conocen este tipo de salvado, que contiene una parte de harina.
En mis tiempos de estudiante, un profesor se inventó –y vanamente, le creí– que eso de acemita era porque “la hace mita”, es decir, la hace mamita. Como evidencio hoy, era falso aquel inventado origen.
Rigoberto Guadamuz Monge, Desamparados
Discapacidades no visibles
Desde hace más de 20 años vivo con diversas condiciones de salud que me han dejado limitaciones permanentes y significativas. Por ello, acudí al Consejo Nacional de Personas con Discapacidad (Conapdis) para solicitar la certificación que me permita acceder a los ajustes, servicios y beneficios destinados a mejorar la calidad de vida y favorecer la inclusión de las personas con discapacidad. Sin embargo, mi solicitud fue denegada bajo el argumento de que las pruebas aportadas por mis médicos y el hospital no eran suficientes para demostrar que mis secuelas fueran permanentes o significativas, o que se hubieran agotado todas las posibilidades de mejoría.
Tengo, entre otras secuelas, una extirpación total de estómago y esófago, una reconstrucción que me permite ingerir solo pequeñas porciones de alimento y una función pulmonar reducida al 50%. Mi condición tiene impacto permanente en mi vida cotidiana.
No solicito dinero ni ningún beneficio material. Mi único anhelo es contar con esta certificación para poder acceder a un trabajo que me permita adaptar mis horarios a mi condición y poner en práctica mis conocimientos académicos.
Hago un llamado a Conapdis para que estudie nuevamente mi caso. Es injusto que quienes tenemos una discapacidad no visible debamos enfrentar cuestionamientos y señalamientos que no sufren, en igual medida, quienes presentan discapacidades visibles. La discapacidad no siempre se ve, pero sus consecuencias sí se sufren.
Joanna Paola Chávez Mora, San José
Breve recuento
El gobierno de la continuidad da risa. Las rotondas de Limón serán reemplazadas porque son un adefesio de la ingeniería. El Parque La Libertad no tiene presupuesto para seguir operando normalmente. Los presupuestos del Poder Judicial han sido recortados, en detrimento de la seguridad de todos los habitantes. Las becas para estudiantes de pocos recursos también fueron recortadas. La educación, por el suelo. Los usuarios de la CCSS esperan por citas y cirugías. Las municipalidades que no den su adhesión al gobierno, en llamas. La Sala IV, bastión de nuestros derechos, espera por magistrados suplentes.
Los CEN-Cinái verán recortados una serie de programas y horarios que perjudican directamente a nuestra niñez. Open English, ¿para qué? Las pensiones actuales serán recortadas porque el plan es que coticemos más. Los proyectos del oficialismo más parecen pago de favores que otra cosa.
Los ministros de Justicia y Tecnología hacen las mismas muecas de su jefe y, lo peor, hacen el ridículo. Mientras tanto, se aumenta el presupuesto para la propaganda del gobierno desde Casa Presidencial, destinada a creadores de contenido. Hay escoltas para un simple ministro que hace las funciones de presidente, a vista y paciencia de todo el mundo, y nuestra señora presidenta viendo para el ciprés y riéndose de sus vulgares ofensas y muecas contra todos sus opositores.
Treinta y tres personas (Chaves, Fernández y sus diputados) están desesperadas tratando de doblegar al Poder Judicial y montar la dictadura que añoran. Lo único que les preocupa es que llegue el momento de perder la inmunidad.
Por favor, don Carlo Díaz, siga al frente de la Fiscalía. Es de los pocos bastiones que quedan en pie.
Jorge E. Varela Solís, Moravia
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