Resulta preocupante que una entidad financiera como el BAC esté emitiendo tarjetas de crédito sin un consentimiento claro y verificable del cliente. En mi caso, se generó una tarjeta a mi nombre sin haberla yo solicitado. Aunque el 4 de marzo reporté la situación y se me indicó que era un error, el proceso continuó hasta el punto de intentar entregarla en mi domicilio. A la fecha, ha pasado más de un mes sin una solución efectiva.
Este tipo de prácticas no puede tomarse como un simple error administrativo. Refleja posibles fallas en los controles de verificación de identidad y en la protección de datos personales. Si una tarjeta puede emitirse sin autorización, cualquier persona podría ser víctima de suplantación de identidad y quedar expuesta a deudas que nunca contrajo.
Más allá de un caso individual, esto plantea una duda legítima sobre la seguridad de los procesos bancarios y la protección de los consumidores en el país.
Johanna Vega Zúñiga, Santo Domingo de Heredia
Censuro y protesto
Esta es una protesta respetuosa pero vehemente. Soy un ciudadano de a pie, jubilado desde hace una década, amante y defensor de la seguridad social de nuestro país, producto de la educación pública y de los principios de urbanidad que aprendí desde la niñez. Soy, además, un caballero. Por lo tanto, me siento con pleno derecho de censurar públicamente al señor Leslye Bojorges León, de profesión educador y diputado en la actualidad, por la cobarde agresión a dos damas costarricenses, hace varios meses a la señora Pilar Cisneros, y recientemente a doña Dinorah Barquero, sus colegas en la Asamblea Legislativa. No se vale, don Leslye, el espectáculo que ofreció usted en las citadas ocasiones fue deprimente e indigno del cargo que todavía ostenta.
Roberto García Herrera, Zapote
Servicio de Aeropost
El pasado 13 de abril, un mensajero de Aeropost llegó a mi casa a dejar un paquete. Sin embargo, la aplicación de WhatsApp, al no reconocer el número, silenció la llamada y la clasificó como desconocida. En ese momento yo estaba en otra llamada, por lo que no me di cuenta de que estaban intentando contactarme.
El tiempo de espera del mensajero fue de tres minutos exactos; sin más, dejó un aviso indicando que el paquete sería enviado a la agencia, clasificado como “no retirado”.
Inmediatamente, le dejé un mensaje de voz y me llamó solo para decir: “No puedo esperar 10 minutos por llamada y aguardar que salga; debo entregar 50 paquetes”. Pudo devolverse, pues solo había transcurrido un minuto, pero no lo hizo.
Desde entonces, he estado llamando al celular del encargado de mensajería y he enviado correos para informar de lo sucedido, pues necesito conocer el estado del paquete y cuándo lo podré retirar, pero no recibo respuesta.
Laura González Picado, Goicoechea
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