Estas elecciones serán las más extrañas o, más bien, definirán al nuevo costarricense, más autónomo a la hora de elegir.
No hay banderas en las casas ni en los autos. Ni les interesa pagar signos externos. Ha nacido un cierto cansancio en los ciudadanos con la política de los pleitos, los gritos, la prepotencia, la corrupción, a lo que se suma la información masiva en las redes.
No se trata de indecisos: se trata de sí saber por quién votar, ocultando su preferencia. Y esto vuela las encuestas. De todo habla el costarricense, pero ocupa pocos minutos para “pelearse” por su candidato. Ese silencio jugará el primer domingo de febrero. Creo que es una demostración al mundo de mi decisión en un tema íntimamente privado y secreto.
Mario Valverde Montoya, Montes de Oca
Retos de año nuevo
Lleno de tinta digital este texto mientras escucho Happy New Year, de ABBA. Adiós al año viejo, a la fogata, sus altibajos y los meses de incertidumbre: nos vamos al futuro. Que esta nueva órbita de la Tierra alrededor del Sol nos cobije con nuevos propósitos y una resiliencia ante las desdichas del porvenir. Hoy nos azota una ola de violencia histórica e incontables desafíos como sociedad, mas no es razón para caer en fatalismos, sino para trabajar arduamente en ser mejores personas y no olvidarnos de los demás.
Decía Anne Sexton: “Vive o muere, pero no envenenes cada cosa…”, y quienes elegimos vivir nos adaptamos al tablero de ajedrez de la vida, donde toda pieza caerá en cierto punto, pero seguimos jugando hasta el final. Y nos planteamos retos para lidiar con el pasado, el presente y el futuro de la efímera existencia humana.
Juan Pablo Colindres Gaitán, Guápiles
Gestión incompleta
El pasado mes de diciembre realicé una gestión en el BAC San José sobre dos contracargos a mi tarjeta de débito. Sin embargo, resolvieron únicamente uno y finalizaron la gestión. Solicito respetuosamente proceder con el contracargo pendiente.
Diego Jiménez Quesada, Guadalupe
Octava provincia
La octava provincia que Laura Fernández le aplaude a José Miguel Villalobos, rechazada por Álvaro Ramos por inviable y demagógica, es un proyecto desastroso. Mientras que, por un lado, no alcanza el número de 532.000 habitantes necesario, correspondiente al 10% de la población del país, también dejaría a Heredia sin Sarapiquí, al filo de la navaja, con unos 80.000 heredianos por encima del citado 10% y con el 80% menos de territorio. A Alajuela le reduciría su área en un 68%, al arrancarle Upala, Los Chiles, Río Cuarto y San Carlos. Así, al incumplir el requisito poblacional, el Mideplán no podría ni siquiera preparar el necesario proyecto de ley, ni la Asamblea Legislativa, lógicamente, podría convocar sendos plebiscitos, legalmente obligatorios en ambas provincias, que por tal ocurrencia saldrían damnificadas.
Freddy Pacheco León, Heredia
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