Tras años pagando puntualmente un plan a Funerales Vida, asumía que, llegado el momento, el servicio se daría conforme a lo pactado. Sin embargo, la realidad fue muy diferente. Todo marchaba con normalidad hasta que me preguntaron en qué sala pensaba velar a mi familiar. La pregunta me extrañó porque daba por sentado que sería en sus salas, en la ubicación más cercana, como es lógico. La sorpresa fue que me dijeron que esas salas estaban en remodelación y no se podían usar. Esto lo pude entender, pero al pedir alternativas, la respuesta fue absurda: me ofrecieron cualquiera de sus otras salas a nivel nacional, sin considerar que eso implicaba que familiares y amigos se trasladaran al menos 25 kilómetros en un momento tan difícil. Como si fuera un simple trámite y no un espacio de despedida digno.
Otra opción que me dieron fue velarlo en la casa. ¿Para qué pagar un plan que incluye velación en salas premium, si la “solución” es improvisar en casa? Además, la opción se hizo acompañar de una advertencia: “Si lo hace en casa, no tiene derecho al reembolso de la sala porque no tiene cómo justificar los gastos”.
Ante la falta de soluciones reales, debí buscar por mi cuenta una sala de velación y asumir el costo. Para colmo, la compensación que Funerales Vida ofreció por su incumplimiento fue una mínima fracción del valor real del servicio que no dieron.
Su modelo de negocio se basa en recaudar dinero de clientes confiados, pero, al momento de tener que dar el servicio, Funerales Vida se deslinda de cualquier compromiso. Los contratos son solo una suscripción donde la empresa gana mientras el cliente pierde. Ellos cobran puntualmente y lo peor que les puede pasar es que uno de los beneficiarios “se atreva” a fallecer.
David Damazzio Fernández, Cartago
El BN, una pulpería
El sábado 22 de febrero, fui al Banco Nacional en la sucursal del Centro Comercial del Sur. Después de hacer fila dos horas, llegué a cajas y pedí retirar de mi cuenta la suma de $8.000. Pues resulta que el cajero me dice que en la bóveda ya no tienen esa cantidad de divisas y que, para completar el monto que necesitaba retirar, me fuera a otra sucursal. ¿Es el Nacional el banco más grande de Costa Rica o una pulpería?
Roy Josué Aguilar, San José
Caos en Santo Domingo
Una carta dirigida a quien corresponda, no sé si es la municipalidad o el Cosevi. En Santo Domingo de Heredia, se produce un caos de vehículos en la parada de autobuses a un costado del centro de nutrición, en la esquina donde está la farmacia La Bomba. Siempre hay carros estacionados a ambos lados, lo que obstaculiza el paso y la seguridad de las personas al bajarse del bus. El peligro es que sean atropelladas por una bicicleta, moto o carro, porque tienen que bajarse en media calle. En este país nadie respeta nada y no hay autoridades que hagan valer la ley. Solicito demarcar la parada con línea amarilla e indicar el monto de multa por estacionar allí, a ver si acaso.
Genaro Marín H., Heredia
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