El tipo de manejo que le dio el equipo multidisciplinario gubernamental a la pandemia de covid-19 hasta la primera semana de mayo fue digno de todo encomio. Las informaciones cotidianas sectorizadas, las recomendaciones sanitarias adecuadas y oportunas, las medidas tomadas con la debida energía en lo que correspondía a las autoridades de seguridad y el manejo extra e intrahospitalario de los pacientes por parte del personal de Salud de todos los niveles merece un aplauso de pie.
Si bien el hackeo fue un duro revés para continuar dando un manejo integral a la pandemia, existían otras opciones a las que pudieron haber recurrido las autoridades de Salud, con el fin de evitar la oscuridad en que nos hicieron caer.
Hasta se hizo caso omiso de una propuesta presentada por un grupo de especialistas para asesorarlos con el fin de continuar brindando las estadísticas y la información pertinente a la población y al propio sector sanitario.
Se olvidó que todavía es posible realizar cosas, consideradas trascendentales, “a mano”, cuando se quiere. Fueron desafortunadas también las recomendaciones alegres de esta administración en contra de los lineamientos que estaban establecidos sobre la aplicación de las vacunas y el uso de la mascarilla, que estoy seguro salvaron muchas vidas.
Rodrigo Cedeño Gómez, médico
Apagón educativo
Cuando al expresidente de la República Carlos Alvarado le preguntaron sobre el apagón educativo respondió: “Quiero empezar diciendo que esa es una expresión irrespetuosa y fácilmente mercadeable”. Tenía razón. Sigamos utilizando ese lenguaje corrosivo, divisorio y políticamente matriculado, pero cuando todo nuestro sistema social se descoyunte porque los sectores sin valimiento político, azuzados por ese tipo de locución, confrontativa y perniciosa, se cansen de ver pasar de lejos los beneficios de la riqueza que su trabajo produce, no nos lamentemos de haber desoído las voces que han venido clamando por prudencia, concordia y debate respetuoso.
He llegado a concluir que los que ponen en riesgo nuestro sistema de convivencia pacífica insistiendo en dicha actitud, ya que se sienten seguros dentro de un esquema de distribución de la renta que les favorece, no han considerado el hecho de que un estallido social es una moneda en el aire, y que, como puede caer de un lado, puede caer del otro.
Ana Cecilia Delgado Rojas, Alajuela
Hackeo en la CCSS
Parece que a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no solo le hackearon los servicios tecnológicos, sino también el servicio al cliente. Es toda una tortura pagarles un crédito hipotecario.
No reciben pagos en forma presencial, dan unas cuentas y unos correos electrónicos, pero, a pesar de haber hecho ya dos pagos de mensualidades, nunca contestan los mensajes que se les envían por los correos que dan, no aclaran dudas, no envían recibos, no responden preguntas, o sea, parecen correos fantasmas, y no son pagos pequeños. Parece que perdieron sistemas y la atención al cliente.
Erick Gómez Torres, Hatillo
Plan de Kölbi
Mi hijo intenta, desde hace semana y media, adquirir un plan para iPhone con Kölbi. Le tomaron los datos y le indicaron que de Ventas iban a llamarlo, pero nadie se comunica con él. En dos oportunidades, hemos preguntado qué pasa y la respuesta es la misma: “Ventas lo llamará mañana”.
Enviamos un mensaje por correo electrónico para ver si de esta forma nos atendían y nos remitieron, de nuevo, al Departamento de Ventas. Lamentablemente, ese departamento parece que no existe.
Carolina Chavarría Solís, San Sebastián
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