Quienes nacieron después de 1965 nunca escucharon una misa en latín, ya que fue en ese año cuando el papa Pablo VI ofició en Roma la primera eucaristía en italiano, como nueva forma de la liturgia que permitía a las iglesias del mundo usar el idioma local para que los fieles tuvieran una participación plena, activa y responsable durante la misa. Un mes antes se había celebrado, a modo de ensayo, la primera en español en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Sevilla.
La misa en latín es una vuelta a los rituales anteriores a la fecha de instauración de la nueva modalidad, y no es justo calificarla de «ritual prohibido» debido a la denegación del permiso por el obispo de Alajuela. Considero que el término genera interpretaciones erróneas por parte de quienes no conocen a fondo la materia.
Como bien dijo algún sabio «la ciencia de hoy es la superstición del futuro». La sociedad cambia todo el tiempo, pero siempre hay quienes añoramos las misas tal como las escuchamos en la infancia, en latín, con música sacra y menos ruido que algunas que, sin ánimo de criticar las buenas intenciones, se ofician en el presente.
Silvia Gagneten Barbetta, Rohrmoser
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Compras sin efectivo
De igual forma como Guillermo Araya, exdirector del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), solicitó a los diputados de la comisión investigadora de la penetración del narcotráfico en la zona sur prohibir las donaciones en efectivo a los partidos políticos, por cuanto se presta, entre otras cosas, para la legitimación de capitales, debe hacerse en lo referente a toda compra de activos, como vehículos o propiedades.
Antes debe bancarizarse el dinero para adquirirlos, y no como actualmente sucede, que no media constancia sobre el origen de los fondos, como la exigiría una institución bancaria, tanto privada como pública.
Gerardo Arias González, La Unión
Salud mental
Viendo un programa de Andrés Oppenheimer en «CNN», se da uno cuenta la razón por la cual tenemos tantas personas con problemas de salud mental y llenas de insatisfacciones. La felicidad y la soledad son las dos caras de la moneda, y aunque a Costa Rica la tienen medida con un alto índice de felicidad, lo cierto es que también tenemos muchas personas que padecen soledad.
Las nuevas generaciones que se envician al frente de una pantalla o los adictos a las redes sociales son algunas de estas manifestaciones, agravadas por la pandemia.
Es tiempo de poner atención a este problema, que otros países están tratando de combatir. No se trata de burocratizar mediante la creación de instituciones que malgasten los recursos, sino de actuar como en el Reino Unido, donde están dando soluciones simples y sin altos costos.
Bernardino Rojas Sánchez, Liberia, Guanacaste
Apoyo escolar
Concuerdo con Carmen Castro Salazar. He sugerido en varias ocasiones que en escuelas y colegios se asigne un pupitre a cada niño y que este sea responsable de ese bien. Todo daño debe ser reparado por el alumno con ayuda de los padres. Estos y los estudiantes deben limpiar y reparar los daños durante el período de vacaciones.
Marjorie González Gómez, San José
Noticias diarias
Si alguien se tomara el tiempo de compilar las noticias que este medio publica, donde registra y denuncia las ingentes cantidades de dinero que, por ineficiencia, indiferencia, irresponsabilidad e insolvencia moral de los funcionarios correspondientes, se dilapidan y pierden, y cuya función se presume es administrar la cosa pública de manera satisfactoria, el resultado sería una enciclopedia más voluminosa que la de Diderot o la Británica.
Cuando la eficiencia y la eficacia sean la regla y no la excepción, las finanzas públicas volverán a tener saldo negro.
Una más de las denuncias diarias es el comportamiento de los mandos medios y la cúpula del MEP, que ejecutan los primeros y permiten los últimos, con un parque automotor obsoleto, inservible y literalmente chatarra. Qué desvergüenza y qué indignidad.
Por otro lado, causa preocupación, por decir lo menos, la manera como el Poder Legislativo cumple su función de expedir leyes, con vigencia futura preestablecida, y renuncia a la más importante de sus obligaciones, permitiendo la injerencia del Poder Ejecutivo, sin siquiera ruborizarse, cuando acepta que sea la Supén la que marque la pauta y legisle en asunto tan delicado como el régimen de pensiones.
Camilo Cifuentes Correa, San José